PORQUÉ EL COCODRILO TIENE LA PIEL ASPERA Y RUGOSA.

En algunas aldeas de Namibia cuentan que hace mucho, mucho tiempo, el cocodrilo tenía la piel lisa y dorada como si fuera de oro. Dicen que pasaba todo el día debajo del agua, en las aguas embarradas y que sólo salía de ellas durante la noche, y que la luna se reflejaba en su brillante y lisa piel. Todos los otros animales iban a esas horas a beber agua y se quedaban admirados contemplando la hermosa piel dorada del cocodrilo.

El cocodrilo, orgulloso de la admiración que causaba su piel, empezó a salir del agua durante el día para presumir de su piel. Entonces, los demás animales, no sólo iban por la noche a beber agua por la noche sino que se acercaban tambien cuando brillaba el sol para contemplar la piel dorada del cocodrilo.

Pero sucedió, que el sol brillante, poco a poco fue secando la piel del cocodrilo, cubierta de una capa de reluciente barro, y cada día se iba poniendo más fea. Al ver este cambio en su piel, los otros animales iban perdiendo su admiración. Cada día, el cocodrilo tenía su piel más cuateada hasta que se le quedo como ahora la tiene, cubierta de grandes y duras escamas parduzcas. Finalmente, ante esta transformación, los otros animales no volvieron a beber durante el día y contemplar la antigua hermosa piel dorada del cocodrilo.

El cocodrilo, antes tan orgulloso de su piel dorada, nunca se recuperó de la vergüenza y humillación y desde entonces, cuando otros se le acercan se sumerge rápidamente en el agua, con sólo sus ojos y orificios nasales sobre la superficie del agua.

* Un dicho dice "Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces". Y en efecto, los puntos fuertes de cada uno deben ser utilizados para ayudar a los demás. Presumir de ellos puede que nos traiga más sufrimiento que gozo.

El gran sueño.

Un hombre fue a ver, un día, a un rabino y le expuso su problema:
- Rabí, tengo miedo a morir.
- !Abandónate, cada noche, al sueño como su fueras a morir!- le aconsejó el rabino.
Pasado un tiempo, el hombre regresó a ver al sabio, que le preguntó si había seguido sus indicaciones . El hombre asintió.
- ¿Y qué has sentido? ¿Cuantas horas has dormido?
- No lo sé. Para mí fue como un minuto. Me dormí sin darme cuenta y, al despertar, me parecía que acababa de despertarme.
- Exactamente- repuso el rabino satisfecho- , pues, has podido ver, cuando se está dormido, no se siente consciencia del tiempo que pasa.

* Cuando renazcas, renaceras al instante, cuando vayas al cielo, irás al instante. No serás consciente del tiempo que pases. Puede pasar un año o un millón de años. Pero para tí, cuando mueras, renacerás al instante. Igual que cuando duermes, te despiertas al instante.

EL ANCIANO Y EL NIÑO

Eran un anciano y un niño que viajaban con un burro de pueblo en pueblo.

Llegaron a una aldea caminando junto al asno y, al pasar por ella, un grupo de mozalbetes se rió de ellos, gritando:

--¡Mirad que par de tontos! Tienen un burro y, en lugar de montarlo, van los dos andando a su lado. Por lo menos, el viejo podría subirse al burro.

Entonces el anciano se subió al burro y prosiguieron la marcha. Llegaron a otro pueblo y, al pasar por el mismo, algunas personas se llenaron de indignación cuando vieron al viejo sobre el burro y al niño caminando al lado. Dijeron:

--¡Parece mentira! ¡Qué desfachatez! El viejo sentado en el burro y pobre niño caminando.

Al salir del pueblo, el anciano y el niño intercambiaron sus puestos.

Siguieron haciendo camino hasta llegar a otra aldea. Cuando las gentes los vieron, exclamaron escandalizados:

--¡Esto es verdaderamente intolerable! ¿Habéis visto algo semejante?

El muchacho montado en el burro y el pobre anciano caminando a su lado.

—¡Qué vergüenza!

Puestas así las cosas, el viejo y el niño compartieron el burro. El fiel jumento llevaba ahora el cuerpo de ambos sobre sus lomos. Cruzaron junto a un grupo de campesinos y éstos comenzaron a vociferar:

--¡Sinvergüenzas! ¿Es que no tenéis corazón? ¡Vais a reventar al pobre animal!

El anciano y el niño optaron por cargar al burro sobre sus hombros. De este modo llegaron al siguiente pueblo. La gente se apiñó alrededor de ellos. Entre las carcajadas, los pueblerinos se mofaban gritando:

--Nunca hemos visto gente tan boba. Tienen un burro y, en lugar de montarse sobre él, lo llevan a cuestas.

!Esto sí que es bueno! ¡Qué par de tontos!

De repente, el burro se revolvió, se les cayó por un barranco y murió.


*La moraleja es que si hacéis caso a las opiniones de los demás, acabaréis muertos como este burro. Cerrad los oídos a la opinión ajena. Que aquello que los demás censuran te sea indiferente. Escucha únicamente la voz de tu corazón y no te pierdas en opiniones ajenas. Al fin y al cabo uno tiene que ser dueño de sus propias vidas.

Mulla se cae por la escalera.

Mulla se cayó de una escalera y se hizo mucho daño. A pesar de los emplastos y de las pociones, el dolor le hacía sufrir terriblemente. Sus amigos fueron a consolarle:
- !Hubiera podido se mucho peor!- dijo uno.
- Después de todo, no te has roto nada- dijo otro.
- Pronto te repondrás- dijo un tercero...
Es el colmo del dolor, Mulla se puso a pegar alaridos:
- !Salir todos de aquí! !Abandonad esta habitación en el acto!!Madre, no dejes entrar a nadie a menos que se haya caído de una escalera!.


* La interpretación del cuento del famoso Mulla se relaciona con el valor de la experiencia. La teoría no puede sustituir nunca la experiencia. Y vivir una situación nos mostrará mucho más la realidad de esta que leer y hablar sobre ella.