Zorro inválido.


Una vez un hombre vio a un zorro inválido y se preguntó cómo haría para estar tan bien alimentado. Decidió pues, seguirlo y descubrió que se había instalado en un lugar donde solía ir un gran león a devorar a sus presas.

Cuando el león terminaba de comer, se alejaba y entonces el zorro iba y se alimentaba a placer. El hombre se dijo:

-Yo también quiero que el destino me ofrezca de igual manera.

Se marchó a un pueblo y se sentó en una calle cualquiera a esperar. Pasó el tiempo y no sucedió nada, excepto que cada vez estaba más hambriento y débil. Entonces, en su debido momento, escuchó una voz interior que le dijo:

-¿Por qué quieres ser como un zorro que busca la manera de beneficiarse de otros?..., ¿Por qué no ser como un león para que otros se beneficien de ti?

* La vida es para vivirla. No hay que esconderse detrás de subterfugios, ningún pretexto o escusa nos tiene que impedir vivir plenamente la vida. Y aunque las excusas exteriores son la más evidentes, son las interiores, aquellas que nos aportan seguridad o aquellas de las que estamos seguros que son ciertas, las que más nos paralizan. Conocernos nos hace libres.

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