Prosperidad natural.


Un hombre rico le pidió a un maestro de Zen que escribiera algo que pudiera alentar la prosperidad de su familia para los años a venir. Sería algo que la familia pudiera abrigar por generaciones.

En un gran pedazo de papel, el maestro escribió, “El padre muere, el hijo muere, el nieto muere”.

El hombre rico se enojó cuando vio el trabajo del maestro. “Le pedí que anotara algo que pudiera traer felicidad y prosperidad a mi familia. ¿Por qué me da algo tan deprimente?”.

“Si su hijo muriera antes que usted”, contestó el maestro, "traería una pena insoportable a su familia. Si su nieto muriera antes que su hijo, también traería un gran dolor. Si su familia, generación tras generación, desaparece en el orden que he descrito, será el curso natural de la vida. Esta es la verdadera felicidad y prosperidad”.

* Este cuento no se refiere en concreto a una situación en especial. Se refiere a una actitud hacia la vida, un modo de vivir. Nos separamos de la vida cuando la intentamos cogerla, atraparla para disfrutarla al máximo, como si hubiera algo que coger. Hay que fluir con ella, entenderla y estar lo suficientemente atento para adaptarse al curso natural de la vida... aunque no sea lo que en principio queremos.

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