Los secretos de nuestra casa

Cierto día, una mujer estaba en la cocina y al avivar el fuego, dejó caer ceniza encima de su perro.

El perro se quejó:

– ¡Señora por favor no me queme!
Ella quedó espantada: ¡un perro hablando! Hasta parecía mentira….

Asustada, decidió pegarle con el cucharón con que revolvía la comida.  Pero el cucharón también habló:

– El perro no me hizo nada malo, ¡no quiero pegarle!

La mujer ya no sabía que hacer y resolvió contarle a sus vecinas lo que había pasado con el perro y el cucharón.  Pero cuando iba a salir de la casa, la puerta, con un aire irritado le advirtió:

– No salgas de aquí y piensa en lo que sucedió.  Los secretos de nuestra casa no deben ser repartidos entre los vecinos.

La mujer prestó atención al consejo de la puerta.  Pensó que todo comenzó porque trató mal a su perro.  Entonces, le pidió disculpas y compartió el almuerzo con el.

* Este cuento está extraído de la web: http://misosoafrica.wordpress.com y como muy bien comentan, este cuento nos enseña reglas de convivencia. De malas actitudes en casa, se genera un problema, si lo sacamos fuera de casa, puede producir un problema en la comunidad. Y lo que puede ser un sencillo problema a resolver, puede convertirse en uno más importante. Respeto, cariño y ponerse en lugar del otro, sería la receta a la gran mayoría de los problemas.

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