!Qué suerte!


Un hombre, morbosamente apasionado por el juego, había pasado una vez más, toda la noche en un casino. Salió del lugar totalmente rendido... estaba a punto de amanecer. Cuando el cielo se tiñó de rojo y el sol empezó a salir, sintió un escozor en sus ojos somnolientos. Vio un gran árbol en el jardín y decidió sentarse a sus pies para descansar un rato antes de volver a casa. En un abrir y cerrar de ojos, el jugador cayó en un sueño profundo. Durmió todo el día y toda la noche.

Había dormido exactamente 24 horas cuando se despertó. Era el alba, y el sol estaba empezando a subir al cielo.

- ¡ Que suerte ! -exclamó contento- casi me duermo.


* En este cuento podemos extraer dos lecciones:

1ª- Casi siempre vemos el mundo a través de nuestros ojos y lo vemos como queremos, sin darnos cuenta que la vida en muchos casos nos marca caminos que no habíamos pensado.

2º- Hay que escuchar a nuestro cuerpo y darle lo que quiere. El cuerpo debe ser tratado como un templo. Bien alimentado, bien cuidado y bien descansado... con esto ya consigues el 50% de la felicidad.

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