Es su problema


Sucedió que un Maestro Zen estaba pasando por una calle, cuando un hombre llegó corriendo y lo golpeó con fuerza.

El Maestro cayó. Luego se levantó y continuó caminando en la misma dirección en la que estaba yendo, sin siquiera mirar hacia atrás. Un discípulo iba con el Maestro; se quedó atónito y dijo: "¿Quién es ese hombre? ¿Qué es esto? Si uno vive en esta forma, entonces cualquiera puede venir y matarte. Y ni siquiera has mirado a la persona y no sabes quién es, ni por qué lo hizo".

El Maestro dijo: "Es su problema, no el mío".

* Este clásico cuento de la tradición Zen, nos puede servir de ejemplo para aquellos momentos de la vida en que nos sentimos ofendidos frente a algún comentario. Nosotros podemos elegir enfadarnos o no. Si nos enfadamos hacemos nuestro el problema, pero sino, simplemente lo mantiene el que nos trata de ofender y.... como dice el maestro zen... el problema es suyo, no mio.

¿Podemos competir con la Naturaleza?


Había un hombre que pasó tres años esculpiendo un trozo de jade para darle forma de hoja. Presentó su obra maestra al príncipe, que quedó muy impresionado y lo contrató.

La hoja parecía tan real que si se la ponía entre hojas de verdad no se la podía distinguir. Todo el mundo señalaba que era una obra de arte muy hermosa.

Sin embargo, cuando Lie Tze tuvo noticia de ello, dijo humorísticamente: "Si la Naturaleza necesitara tres años para hacer una hoja, tendríamos problemas."

Así pues, el sabio sabe que por mucho que imitemos a la naturaleza, esta continúa haciéndolo mejor.