LA CELEBRACIÓN DE LA MUERTE.



Al saber de la muerte de la esposa de Chuang Tse, su buen amigo Hui Tse acudió a consolarlo y halló al sabio sentado en el suelo, golpeando un recipiente colocado boca abajo y cantando a todo pulmón.
Horrorizado ante aquel comportamiento, Hui Tse se lo reprochó:
-Esa mujer ha vivido contigo, ha criado ha tus hijos,
ha envejecido contigo y ahora está muerta. ¡No me parece bien que no estés llorando,
y encima te dedicas a golpear un recipiente y a cantar de ese modo!
Y Chuang Tse respondió:
-Te estás equivocando, amigo mío. Al principio no pude evitar sentirme triste y deprimido por la muerte de mi amada esposa. Pero después empecé a reflexionar. Al principio ella no tenía vida, y sin vida no tenía espíritu, y sin espíritu no tenía cuerpo. Pero después se le dio la vida, un espíritu y un cuerpo. Ahora las cosas han vuelto a cambiar y está muerta. Se ha unido al gran ciclo de las estaciones. Ahora se halla suspendida entre el cielo y la tierra. ¿Por qué debería lamentarlo? Sería como sí yo no entendiese el proceso de la vida. Por tanto, he decidido dejar de lamentarme y celebrarlo.(Chuang Tse).

*Quizá este cuento nos choque, nos moleste incluso por la tradición religiosa, o simplemente por la tradición social que tenemos. Pero es un cuento mítico en la cultura Taoísta, de hecho se le atribuye a Chuang Tse, considerado el autor taoísta que más ha aportado.
Como siempre decimos, el Tao está unido a la naturaleza, formamos parte de ella y en su esplendor somos felices.... para los taoístas, volver a ella es formar parte de la madre que nos hizo. Y es por eso que no hay motivo de tristeza.

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