EL CHISMOSO ARREPENTIDO.

Relatan los sabios sobre un judío que era conocido en su comunidad como el chismoso comunitario; él acostumbraba a contar y chismear sobre cualquier tema, o cualquier persona, hasta que logró recibir el título negativo de chismoso profesional. Este chismoso era centro de información comunitaria; Después de años de hablar negativamente y de chismear, sin duda alguna complicó la vida de mucha gente, destruyó hogares. Decidió que había llegado la hora de hacer Teshuvá, de arrepentirse sobre todo lo que habló, actuó, chismeó y por lo tanto se dirigió al Rabino comunitario para que le ayudara en su proceso de arrepentimiento. El Rabino quién conocía al chismoso profesional, le preparó un plan de arrepentimiento, y como primera etapa de la Teshuvá le dijo “debes ir al lugar en el que degüellen pollos, Llenar dos sacos de plumas y regresar conmigo”.

El chismoso pensó que básicamente era fácil: sólo reunir y llenar dos sacos de plumas no era gran trabajo. Así que fue, lo hizo tal cual se lo habían mandado. Fue al matadero de pollos, lleno dos sacos de plumas y regresó muy contento donde el Rabino, pensando que ya había culminado su proceso de arrepentimiento; él no sabia que había una segunda etapa.

El rabino le dijo, que en la segunda etapa debería ir a tomar los dos sacos llenos de plumas, esparcirlas en las calles de la ciudad y después regresar. Sin otra opción, al chismoso le tocó cumplir lo que dijo el Rabino, pensando en la vergüenza y la humillación que tendría al tirar las plumas en las calles de la ciudad, como enmienda de los pecados graves por ser chismoso, hablar mal, y poner apodos, lo cual había hecho durante muchos años.El “chismoso” cumplió la orden del Rabino y al terminar, regresó contento pensando que su expiación de pecado y su proceso de arrepentimiento había terminado. El Rabino le sorprendido dándole una tercera orden como parte del proceso; tomar los dos sacos vacíos, e ir por toda la ciudad, de calle en calle, de casa en casa y de techo en techo recogiendo las plumas que había echado al aire. El chismoso perdió la paciencia y fue tan grande su coraje que explotó diciendo al Rabino que era imposible recoger todas las plumas; “unas puedo, pero todas imposible, muchas de ellas el viento las llevó a otras ciudades, otras se irán a los río, y los ríos las llevarán al mar y el mar, quien sabe a dónde las llevará”, no lo puedo hacer Rabino… es imposible.

Esto es lo que esperaba escuchar le dijo: sí, tienes razón, es imposible recoger todas las plumas, así mismo es imposible recoger todos los chismes, el mal nombre y la habladuría habla, que usted hizo durante años en la comunidad y en esta ciudad y en otras, los mensajes y las mentiras que usted dijo han llegado a cualquier lugar del mundo, ha destruido hogares, formado peleas y divorcios entre otros. Ahora ¿cómo quieres corregir y perfeccionar todo el daño que has hecho?

De todas maneras dijo el Rabino al ex chismoso: reza a Dios, arrepiéntete de corazón comienza el proceso, no importa que sea largo, no importa que largo sea, suplica a Dios con lágrimas, ya que ellas simbolizan el arrepentimiento y él, seguro que te va orientar el camino y la manera de perfeccionar tus acciones.


* El chismorreo es una de las cosas que cualquier religión condena y aconseja no preparar. Si bien es cierto que esto es solo un cuento y no presenta ningún análisis sobre este, es evidente que el chismorreo es una forma de hacer daño, bien al que los cuenta, al quien los escucha y al protagonista del chisme.

El cuento hace énfasis en esto, en que dado que el chismoso se arrepiente al ver el daño que ha hecho, intenta solucionarlo, pero el sabio le muestra que tan difícil es y como han repercutido sus actos. La solución del rabino es pues el arrepentimiento ante Dios.

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