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ANANI, LA PEQUEÑA GUERRERA.

Anani.

Eendag, lank gelede... (una vez hace tiempo….) en la sabana africana de Namibia, en un poblado rodeado de un cercado para protegerse de los animales, vivía ANANI.
Anani tenía 7 años y tenía que ayudar a su madre a cuidar a sus hermanos, recoger agua, hacer la comida, plantar en el huerto...

Como todas las niñas africanas tenía mucho trabajo y poco tiempo para divertirse pero era muy, muy lista.

¿Sabes que en la sabana llueve muy poco? Tan poco, tan poco que cuando Anani fue al pozo de su aldea a buscar agua para lavar a sus hermanitos ¡lo encontró seco!

Ni corta ni perezosa cogió un bidón y se encaminó a la puerta de la aldea para dirigirse al río y traer agua para sus hermanos solo que no pudo salir.¡ Había una hiena enorme esperando fuera y dispuesta atacar a cualquiera!.

¿Qué podía hacer? Todo el mundo había salido. Los hombres a cazar, las mujeres a recolectar... y ella no podía dejar tampoco solos a sus hermanos por si la hiena entraba pero, tampoco podía ir a por agua porque se la comería.

Anani se acordó de lo que le decía su abuelo: con confianza y valentía todo se logra. De este modo realizó unas máscaras terribles y feísimas que asustaran todo lo que pudieran.

A continuación, disfrazó a sus hermanos y a ella misma con ellas, como si fueran los guerreros más temibles de su pueblo (las hienas temían a los guerreros porque conocían su valentía y poder).

Cogió a sus hermanos, el bidón y una lanza y con paso firme y seguro se dirigó al río. De vez en cuando gesticulaba mucho, movía rápido sus faldas de paja y gritaba en voz alta para dar más miedo al animal.

¡Qué suerte !. La hiena los confundió con guerreros de verdad y se alejó trotando.

Pudo bañar a los niños tranquilamente en el río y, tras llenar el bidón de agua, regresó al poblado. Ya habían llegado todos y les contó su hazaña, aunque temblaba un poco porque había pasado mucho miedo. Los guerreros más fuertes fueron a dar caza a la hiena.

Mientras el resto cantaban y bailaban una canción para celebrar la valentía de Anani y pedir que lloviera. ¡Lluvia! ¡lluvia para África! ¡OE LELE, OE LELE!

* Precioso cuento africano que nos enseña que cuando queremos algo de verdad, nuestra imaginación, nuestra fuerza interior sale para ayudarnos. Anani no hubiera podido conseguir el agua para sus hermanos sino hubiera tenido la fuerza y confianza suficiente para hacer frente a la hiena.

QUE LLUEVA QUE LLUEVA.



En un lugar de la Tierra llamado África, vivía un niño llamado Jambó. Desde muy pequeño Jambo había aprendido los cantos mágicos de su abuelo y maestro, Abú.

Contaba la leyenda, que cuando el maestro Abú subía a la montaña y cantaba a los dioses la canción “Que llueva que llueva“, conseguía que durante unas horas estuviera lloviendo en todo el continente africano.

A Jambó le habían explicado desde muy pequeño que en el lugar en que vivía él y toda su familia, era un lugar muy seco ya que llovía muy poco, y por eso había sequía, y muy poca agua. Así que desde muy pequeño Jambó supo lo importante que era cuidar el agua y no derrocharla.

Un día, Jambó iba paseando por medio del desierto y se encontró con una lagartija de color amarillo, ya que estaba camuflada, pues apenas se distinguía del suelo. Esto lo hacían para protegerse de otros animales.

– ¿Qué te pasa lagartija? no tienes buena cara…, le preguntó Jambó con preocupación.

– No puedo moverme de aquí porque no tengo fuerzas, llevo días sin beber ni una gota de agua, este verano está siendo muy duro para mí jovencito.., le respondió la lagartija.

– Yo te llevaré conmigo, intentaremos conseguir algo de agua.

Jambó llevó a la lagartija amarilla a un pequeño charco de agua para que pudiera beber, y después la dejó bajo unos pequeños matorrales donde daba la sombra.

Rápidamente Jambó fue a ver a su abuelo Abú, para decirle que debían de ir a cantar a los dioses a la montaña para que volviera a llover, pues los animales estaban en peligro, ya no quedaba casi agua.

Así que juntos subieron a la montaña y comenzaron a cantar la canción “Que llueva que llueva…”.

Los dioses escucharon cantar a Abú y Jambó, y a los pocos minutos comenzó a llover en África.

Así, gracias a la canción de la lluvia, en África había agua para que todos los seres vivos que allí vivían pudieran sobrevivir.

* Se nota que este cuento africano está hecho para niños. Nos enseña que debemos ser sensibles a nuestro alrededor, nos hace sentirnos responsables de los animales y las plantas de todo el mundo. Que la felicidad individual, no está separada de la felicidad que todos los seres vivos que nos rodean.

EL HOMBRE LLAMADO NAMARASOTHA.



Había un hombre que se llamaba Namarasotha.  Era pobre y andaba siempre vestido de harapos.  Un día fue a cazar.  Al llegar al bosque, encontró un impala muerto.  Cuando se preparaba para asar la carne del animal, apareció un pajarito que le dijo:

          –  Namarasotha, no se debe comer esa carne.  Continúa un poco más que lo que es bueno, estará allá.

El hombre dejó la carne y continuó caminando.  Un poco más adelante, encontró una gacela muerta.  Intentaba, nuevamente, asar la carne cuando apareció otro pajarito que le dijo:

Namarasotha, no se debe comer esa carne.  Siempre avanza, que encontrarás cosas mejores que eso.

El obedeció y continuó caminando hasta que vió una casa junto al camino.  Paró y una mujer que estaba al lado de la casa, lo llamó, pero el tuvo miedo de acercarse puesto que estaba muy harapiento.

            – ¡Ven aquí! – insistió la mujer.

Entonces Namarasotha se aproximó.

           – Entra, le dijo.

El no quería entrar porque era pobre.  Pero la mujer insistió y Namarasotha finalmente entró.

Ve a lavarte y ponte estas ropas, le dijo la mujer.  Y el se lavó y vistió pantalones nuevos.  Luego la mujer declaró.

           –  A partir de este momento, esta es tu casa.  Tu eres mi marido y de ahora en adelante, eres tu quien manda.

Y Namarasotha se quedo, dejando así de ser pobre.

Un cierto día había una fiesta a la que debían asistir.  Antes de partir a la fiesta, la mujer le dijo a Namarasotha:

            –  ­En la fiesta a la que vamos, cuando bailes, no debes mirar hacia atrás.

Namarasotha estuvo de acuerdo y partieron juntos. En la fiesta, bebió mucha cerveza de harina de mandioca y se embriagó.  Comenzó a danzar al ritmo de la batucada.  A cierta hora, la música estaba tan animada, que miró hacia atrás.  Y en ese propicio momento, volvió a estar como estaba antes de llegar a la casa de la mujer: pobre y haraposo.

* La interpretación de este cuento es bien explicada por Misosoafrica en su blog. En resumidas cuentas, el cuento es una historia que reafirma el valor de la experiencia, de la sabiduría de los ancianos y de la cultura popular.
Un hombre pobre en áfrica es un hombre sin mujer, sin tierra y sin hijos. El impala y la gacela representan a mujeres casadas que Namarasotha debe respetar y no "comer", y los pájaros son los sabios del poblado que le animan a encontrar una mujer sin ataduras.
El problema surge cuando Namarasotha no sigue los consejos de la mujer, la tradición de su poblado y se gira cuando baila, es entonces cuando vuelve a ser pobre. 

LA COMADREJA Y SU MARIDO.


La Comadreja dio a luz un hijo, y, llamando a su marido, le dijo:- Búscame unos pañales como a mí me gustan y tráemelos. El marido quería complacer a su mujer y le preguntó:- ¿Qué pañales son esos que a ti te gustan? Y respondió la Comadreja:- Quiero una piel de elefante.


El pobre marido quedóse perplejo ante tales pretensiones y no pudo abstenerse de preguntar a su media naranja si había perdido la cabeza. La Comadreja, enfadada y como contestación, le arrojó la criatura a los brazos y salió inmediatamente y a toda prisa. Buscó al Gusano, y, así que lo encontró, le dijo:- Compadre, mi tierra está llena de hierba; ayúdame a renovarla un poco. Y cuando vio al Gusano atareado, escarbando, la Comadreja llamó a la Gallina y le dijo:- Comadre, mi hierba está plagada de gusanos y necesito tu ayuda. La Gallina echó a correr, se comió al Gusano y se puso a rascar el suelo. Un poco más adelante, la Comadreja encontró al Gato y le dijo:- Compadre, andan gallinas en mi tierra; bien pudieras en mi ausencia dar una vuelta por mis posesiones.

Un instante después el Gato había devorado a la Gallina. Mientras el Gato comía a sus anchas, la Comadreja dijo al Perro:- Patrón, ¿vas a dejar al Gato en posesión de esa tierra? El Perro, furioso, corrió a matar al Gato, porque no quería que hubiese allí más amo que él. Pasó por aquellos lugares el León, y la Comadreja le saludó con respeto y le dijo:- Señor mío, no os acerquéis a ese campo, que pertenece al Perro. Al oír esto el León, poseído de envidia, se arrojó sobre el Perro y lo hizo mil pedazos. Por fin asomó el Elefante, y la Comadreja le pidió auxilio contra el León. Y el Elefante entró como protector en la tierra de la que le imploraba auxilio. Pero ignoraba la perfidia de la Comadreja, que había abierto un hoyo muy grande, disimulándolo con infinidad de ramas.

El Elefante, al caer en el lazo, se mató, pero antes había ahuyentado al León, que, temeroso, refugióse a toda prisa en la selva. La Comadreja arrancó la piel del Elefante y se la presentó a su marido diciéndole:- Te pedí una piel de elefante y me llamaste loca porque juzgaste mi deseo como el mayor desatino. Mediante Dios, la he obtenido y aquí la tienes. El marido de la Comadreja ignoraba que su compañera era el animal más astuto del mundo y ni remotamente soñaba que lo fuese más que él. Pero entonces lo comprendió. Tal fama consiguió la señora con su artimaña que, desde lo ocurrido, se dice: "¡Es más astuto que una Comadreja!.

* Estos cuentos nos explican las tradiciones y orígenes de culturas ancestrales donde los animales se humanizaban y se destacaban sus características que más llamaban la atención. Nos muestra la sabiduría que algunas culturas tienen sobre la naturaleza y sobre todo lo que la compone.... algo que en nuestra mundo occidental se pierde y que nos hace recordar que , de vez en cuando, hay que retornar al campo, a la montaña, escapar de la ciudad y volver a donde venimos.


GEMELOS CON UNA SOLA CABEZA.


Una vez había unos gemelos que sólo tenían una cabeza para los dos. Sus nombres eran Sainey y Sana. A pesar de tener una sola cabeza no estaban de acuerdo. Sana era fuerte pero obstinado. Sainey era débil pero agudo.

Un día Sana le dijo a su hermano:

-Quiero ir a la guerra.

Sainey sabía que su hermano era tozudo y no quiso escucharlo. Por tanto, le dijo:

-Deja que primero lo consultemos con nuestros padres y que nos den su opinión.

Sana les contó su plan. Su madre dijo:

-No deben ir.

Su padre dijo:

-No deben ir.

Pero Sana estaba decidido a ir. Y Sainey fue forzado a ir.

A pesar de sus esfuerzos no pudo salvar a su hermano: Sana murió en el campo de batalla. Y con dolor Sainey cantaba:

Sana, tu madre te lo dijo
Pero no quisiste escuchar
Tu padre te lo dijo
Pero no quisiste escuchar
Ahora el muerto y el vivo
deben ir en una sola tumba
Oh gente del pueblo
Esto es extraño.

Cogió el cuerpo de su hermano desde el campo de batalla hasta el camino. Débil, Sainey tuvo que arrastrar el cuerpo. Y de este modo lo llevó hasta su casa. Los padres se acercaron a ellos. Cuando vieron lo que había ocurrido, su madre lloró, su padre lloró. La gente del pueblo fue a consolarlos. Y Sainey cantó su canción:

Sana, tu madre te lo dijo
Pero no quisiste escuchar
Tu padre te lo dijo
Pero no quisiste escuchar
Ahora el muerto y el vivo
deben ir en una sola tumba
Oh gente del pueblo
Esto es extraño.

La gente del pueblo cargó con ellos hasta su campamento, donde fueron enterrados en una sola tumba.

* Este magnífico cuento nos habla de dos puntos:

Este cuento está relacionado con el espíritu del anterior cuento: La tribu . Nos habla que todos son uno y que uno son todos. Nos habla de la independencia, de la relación. Una persona es hermana de las demás, y si desea ser feliz, esto debe tenerlo en cuenta.

El otro punto es la guerra. La guerra ha sido parte inherente en todo el mundo, pero en especial, en ciertas zonas de África, se han dado verdaderas atrocidades entre pueblos hermanados... pero con distintas opiniones. Muchos de estos problemas provienen de un pasado colonialista y del empobrecimiento de la zona... a causa de otros hermanos del Norte.


UBUNTU, YO SOY PORQUE NOSOTROS SOMOS.



Un antropólogo propuso un juego a los niños de una tribu Africana. Puso una canasta llena de frutas cerca de un árbol y le dijo a los niños que aquel que llegara primero ganaría todas las frutas.

Cuando dio la señal para que corrieran, todos los niños se tomaron de las manos y corrieron juntos, después se sentaron juntos a disfrutar del premio.
Cuando él les preguntó por qué habían corrido así, si uno solo podía ganar todas las frutas, le respondieron: UBUNTU, ¿cómo uno de nosotros podría estar feliz si todos los demás están tristes?

UBUNTU, en la cultura Xhosa significa: Yo soy porque nosotros somos.

* A veces, los cuentos más cortos, son los mejores, los que llegan hasta el interior. En el mundo en que vivimos, observamos como nos animan a ser egoístas. Consume y se feliz, compre ropa de esta marca y serás mejor, aparenta más que los demás para tener tu falsa ilusión de felicidad.
Hay famosos que, cuando consiguen serlo, entran en una profunda depresión, otros simplemente en un vacío que vemos en ocasiones, llenan de forma compulsivas. Esto se debe a que se separan de todos, viven su mundo y con un Ego enorme. Y no se han dado cuenta que la verdadera felicidad no se consigue de forma aislada, sino con la felicidad de todos, y de todo lo que te rodea.

MADRE LOCA.



Hace mucho, mucho tiempo, vivían en una aldea dos mujeres jóvenes que no habían tenido la suerte de tener ni hijos, ni hijas. Había un dicho según el cual "una mujer sin hijos era una fuente de desgracias para la aldea".

Un día, una señora vieja golpeó a su puerta para pedir comida. Las mujeres jóvenes la recibieron con mucha amabilidad y le dieron de comer y ropa para vestirse. Después de comer y extrañada por el silencio y la ausencia de voces infantiles, la anciana les pregunto:

- ¿Dónde están vuestros hijos?

- Nosotras no tenemos hijos, ni hijas y por eso, para no causar desgracias a la aldea nos pasamos el día fuera del pueblo.

Entonces, les dice la señora:

- Yo tengo una medicina para tener hijos, pero después de haber dado a luz, la madre se vuelve loca.

Una de la mujeres le contestó que aunque enfermase ella sería feliz por haber dejado un niño o una niña en la tierra. En cambio, la segunda le dijo que no quería enloquecer por un hijo.

La señora vieja dio la medicina solo a la que se lo pidió.

Después, algunos años más tarde la señora vieja regresó al pueblo y se encontró a las dos mujeres jóvenes. La que no había tomado su medicina le dijo: "Tú nos dijiste que quien tomara la medicina se volvería loca, pero mi hermana la tomó, tuvo una hija y no enfermó"

Y la anciana le respondió: "Volverse loca no quiere decir que se convertiría en una persona que anduviera rasgándose las ropas o que pasara todo el día mirando a las nubes como si paseara por el aire ; lo que yo quise decir es que una mujer que da a luz un niño o una niña estará obligada a gritar todo el tiempo, para a continuación no parar de reír, llorará por la criatura, le pegará, le amará… Éso es él ser madre y volverse loca.

* Este cuento realza el papel de la madre, de los cambios que sufre y de las felicidades que recoje. Del valor que da a la comunidad con más hijos, ya que al fin y al cabo, todos somos hijos.

EL HUEVO DEL AVESTRUZ.

Imagen extraída de http://huevosdeavestruz.blogspot.com.es/
Apenas le llegaba a la rodilla, constituyendo esta prenda su único vestido. Seetelané Cierto día que salió a cazar ratones silvestres como de costumbre, tropezó de pronto con un huevo de avestruz. Lo llevó rápidamente a su hogar y reanudó seguidamente la caza. Cuando regresó, fatigado por la dura jornada y hambriento, ya que sólo había conseguido cazar dos miserables ratones, se encontró la mesa puesta y sobre ella un apetitoso voala de harina de mijo y carne de cordero lechal. Asombrado, exclamó: - ¿Me habré casado, sin saberlo?... Esta comida es obra de una mujer, sin duda alguna... ¿Eh, dónde está la mujer que ha hecho esto? En aquel momento se abrió el huevo de avestruz que recogiera y salió de él una doncella hermosísima.

Me llamo Seetetelané - dijo con dulce voz -. Permaneceré a tu lado hasta que, en un momento Seetelané de embriaguez, me llames hija de huevo de avestruz. Si lo hicieras, desapareceré y no volverás jamás a verme. El cazador de ratones salvajes prometió solemnemente no embriagarse en su vida y durante varios días gozó de una existencia paradisíaca en compañía de su bella esposa, que le narraba cuentos maravillosos y le confeccionaba platos exquisitos. Un día, viendo que se aburría, le dijo: - ¿Te gustaría convertirte en jefe de tribu y tener esclavos, animales y servidores? - ¿Serías tú capaz de proporcionármelos? - preguntó él incrédulo. Seetetelané sonrió.


Acto seguido dio una patada en el suelo y la tierra se abrió, surgiendo de ella una caravana de esclavos con camellos, caballos, mulos, bueyes, carneros y cabras, así como gran número de hombres y mujeres que inmediatamente empezaron a aclamar al cazador de ratones, gritando con todas sus fuerzas: ¡Viva nuestro jefe! ¡Viva nuestro jefe! El hombre se pellizcaba las mejillas para convencerse de que no soñaba. Seetetelané, sonriendo, le hizo mirarse en las aguas de un riachuelo y se dio cuenta de que estaba joven y apuesto, y que su tseha de pieles, de ratones se había transformado en riquísimos vestidos de pieles de chacal, de pelo largo y de mucho abrigo.

 Cuando volvieron a la choza, ésta se había convertido en una casa de piedra y madera con cuatro recintos y su habitación estaba llena de pieles de pantera, cebra, chacal y león. Estuvo a punto de desmayarse al ver tanta riqueza. Durante dos semanas se condujo como un verdadero jefe, haciendo equitativa justicia entre los suyos y dando ejemplo de sabiduría, enseñándoles a trabajar la tierra y a cazar o a erigir cabañas de troncos y hojas. Pero una noche celebraron una fiesta para conmemorar el nacimiento de un niño, y el antiguo cazador de ratones no supo resistir a la tentación - ¡Viva nuestro jefe! ¡Viva nuestro jefe! El hombre se pellizcaba las mejillas para convencerse de que no soñaba.

Pero una noche celebraron una fiesta para conmemorar el nacimiento de un niño, y el antiguo cazador de ratones no supo resistir a la tentación de beber. Cuando hubo trasegado a su vientre cuatro vasos de maíz fermentado se le enturbiaron los ojos, se le soltó la lengua y empezó a insultar a los padres de familia que asistían a la reunión. Seetetelané, disgustada, quiso hacerle entrar en razón, pero él, furioso por la intervención de su esposa, le dio un empujón terrible y exclamó con voz pastosa de borracho: - ¡Quítate de mi presencia, miserable hija de un huevo de avestruz!


Seetetelané lo miró dolorosamente y no dijo nada. Aquella noche, el borracho sintió frío. Levantóse para buscar una piel de chacal y no encontró ninguna. Salió a la puerta para llamar a un esclavo y se dio cuenta de que se hallaba en su antigua cabaña y de que estaba completamente solo, vestido con su tseha de pieles de ratones salvajes. El bienestar que había gozado durante aquellas semanas lo había vuelto más sensible a los rigores de la temperatura, haciéndole infinitamente perezoso. El resultado fue que a los pocos días murió de hambre y de frío, más solo que un leproso, reprochándose hasta su último momento su falta de voluntad para resistir a la tentación de la embriaguez que había causado su desgracia.

*Este cuento africano nos señala las cosas importantes de la vida, que son la salud y ponerse en el papel de las personas que nos rodean. Cuando alguien, bebe se perjudica a sí mismo, cuando alguien hiere a una persona se hiere a sí mismo.


Autor: Bruce Devoer, Ed. Molino

Listos y listillos.


Iba Landa, "El Listo", pensando en matar un leopardo, con cuya piel, después de prepararla bien, podría cambiarla por dos azadas: una para él y la otra para su mujer, pues estaba cercano en tiempo de cultivar los campos. Pero, como dos azadas equivalen a dos pieles de leopardo, que el no tiene, Landa, El Listo, pensó partir la piel en dos mitades iguales y una vez bien dobladas parecería que era dos pieles.

Por otra parte, Ngangela, "El Listillo", iba pensando en encontrar un cazador que le vendiera, o cambiara por el valor de dos azadas, dos pieles de leopardo, para vestirse él y su mujer..

Ambos, Landa, El Listo, y Ngangela, El Listillo, se encontraron y se intercambiaron sus productos, correctamente, sin nada anormal en apariencia.

Sin embargo, cuando llegaron a sus casas, comprobaron lo que cada uno había obtenido: Landa, El Listo, llevó para su casa una sola azada pero con dos mangos, en tanto que Ngangela, El Listillo, enseñaba a su mujer una única piel de leopardo partida en dos piezas exactamente iguales.

* Muchas veces la sociedad nos impulsa a pensar únicamente en nosotros mismos. Haciéndonos creer que seremos ingenuos si pensamos antes en los demás que en nosotros mismos. Pero en una sociedad tan compleja, el único camino para que funcione es que cada uno piense en los demás... aunque siempre habrá listos y listillos que pensarán en sí mismos... pero estos, no serán sabios.

El niño de cera.


La familia de Kadhi era una buena familia. Junto con sus padres y sus hermanos constituían lo que podría llamarse, básicamente, una familia feliz.

Pero aquella familia tenía una característica muy peculiar: Tanto Kadhi como sus hermanos, en lugar de ser de carne, eran de cera.

Como consecuencia de esto, jamás podían salir de su cabaña cuando había luz del día, por miedo a derretirse. Solo lo hacían de noche para jugar un poco alrededor. Aunque a veces tropezaban por la oscuridad, al ser de cera no sentían dolor. Sus padres no les dejaban alejarse demasiado, pues la oscuridad siempre es peligrosa. Más de una vez se quejaban de que nunca podrían saber cómo era el mundo… … pero ellos se llevaban bien y eran felices a su manera.
Sin embargo, la inquietud de Kadhi le llevaba a soñar con poder ver las maravillas de las que había oído hablar y que poblaban el mundo.

El sol al amanecer, los animales corriendo por la sabana, las nubes jugando con la luz y el arco iris.
Decidió arriesgarse y salir de la seguridad de la cabaña para conocer la belleza del mundo. Sus padres intentaron persuadirlo de que no hiciera aquel viaje, pues con toda probabilidad podría derretirse al sol. Kadhi salió decidido sin mirar atrás.

Su breve viaje le permitió sentir en el rostro el cálido amanecer, ver el juego de luces en el cielo y los árboles saludando con la sonrisa iluminada en sus copas, las jirafas esbeltas y los antílopes…
… pero, al alzarse más y más el sol, su pequeño cuerpo de cera se derritió sobre la tierra.
Por la noche, sus hermanos le buscaron y, al encontrar sus restos, moldearon un bellísimo pájaro, con alas de palma que protegieran la cera del sol. Lo colocaron sobre un montículo y, al amanecer, lo observaron desde la cabaña por una rendija.

Cuando salió el sol, el pájaro de cera se volvió como de fuego. Cobrando vida y levantando el vuelo, giró varias veces sobre la cabaña como para despedirse. Finalmente, se alejó inmensamente feliz.

* Reprimir la naturaleza humana siempre trae infelicidad, aunque sea por la propia seguridad. Toda las personas deberían conocer las maravillas que han sido creadas en este mundo, no hacerlo, es vivir en la inseguridad, no es vivir la vida plenamente, es eliminar una parte de la vida.

Los secretos de nuestra casa

Cierto día, una mujer estaba en la cocina y al avivar el fuego, dejó caer ceniza encima de su perro.

El perro se quejó:

– ¡Señora por favor no me queme!
Ella quedó espantada: ¡un perro hablando! Hasta parecía mentira….

Asustada, decidió pegarle con el cucharón con que revolvía la comida.  Pero el cucharón también habló:

– El perro no me hizo nada malo, ¡no quiero pegarle!

La mujer ya no sabía que hacer y resolvió contarle a sus vecinas lo que había pasado con el perro y el cucharón.  Pero cuando iba a salir de la casa, la puerta, con un aire irritado le advirtió:

– No salgas de aquí y piensa en lo que sucedió.  Los secretos de nuestra casa no deben ser repartidos entre los vecinos.

La mujer prestó atención al consejo de la puerta.  Pensó que todo comenzó porque trató mal a su perro.  Entonces, le pidió disculpas y compartió el almuerzo con el.

* Este cuento está extraído de la web: http://misosoafrica.wordpress.com y como muy bien comentan, este cuento nos enseña reglas de convivencia. De malas actitudes en casa, se genera un problema, si lo sacamos fuera de casa, puede producir un problema en la comunidad. Y lo que puede ser un sencillo problema a resolver, puede convertirse en uno más importante. Respeto, cariño y ponerse en lugar del otro, sería la receta a la gran mayoría de los problemas.

¿Por qué la garza tiene el cuello torcido?


Un día que el chacal estaba cazando vió una paloma que volaba sobre él. El chacal, gritándole le dijo : "Oye, paloma, tengo hambre. Tírame a una de tus crias".

‘No quiero que te comas a una de mis crias', dijo la paloma.

‘Entonces volaré hasta donde tí, y te comeré a tí también', contestó el chacal. Asustada la paloma, dejó caer a una de sus crias, y el chacal se escapó con ella entre sus tientes. Al día siguiente, el chacal amenazó a la paloma con el mismo destino, y otro bebé pájaro bajó a su garganta.

La mamá paloma lloraba sin consuelo hasta que pasó una garza y al verle llorando le preguntó :

‘¿Por qué lloras? '.

‘Lloro por mis pobres bebés', contestó la paloma. ‘Si yo no se los doy al chacal, él volará hasta aquí y me devorará también. '

‘Eres un pájaro tonto, ' replicó la garza. ‘¿Cómo puede volar hasta aquí si no tiene alas? No debes hacer caso de sus tontas amenazas. '

Al día siguiente, cuando volvió el chacal, la paloma se negó a darle otra de sus crias. ‘La garza me ha dicho que usted no puede volar, ' le dijo.

‘Que la garza tan entrometida, ' murmuró el chacal, ‘ya verá como me las paga por tener la lengua tan larga. '

Cuando el chacal encontró a la garza que buscaba ranas en un estanque, el chacal le dijo:

‘Con ese cuello tan lago que tienes, ¿que haces para evitar que se te rompa por la mitad cuando sopla el vient? '

‘Lo bajo un poco, ' dijo la garza, a la vez que bajaba un poco su cuello.

‘Y ¿cuándo el viento sopla más fuerte? '

‘Entonces lo bajo un poco más. ' dijo la garza, bajando un poco más su cuello.

‘Y ¿cuándo hay un gran vendaval? '

‘Entonces lo bajo aún más, ' dijo la el pájaro tonto bajando la cabeza hasta el borde del agu

Entonces, el chacal saltó sobre su cuello y sonó un crujido al rompérselo por la mitad. Y desde ese día, la garza tiene su cuello torcido.

* El chacal es un animal de naturaleza egoísta y traicionera, y en el mundo hay personas que son así, y algunas veces eso conlleva enfrentamientos. Hay que ser fuerte para no dejarse llevar por el miedo a las críticas y al rechazo de personas que pueden no apreciarnos y moverse únicamente por el propio egoísmo.

La Leyenda de Osiris


Cuenta le leyenda que Nut (Diosa del Cielo), hija del Dios Ra, el Dios Sol, se enamoró perdidamente del dios Geb (Dios de la Tierra). Cuando Ra se enteró de esta relación, en medio de su furia, prohibió a Nut que en el término de un año de 360 días, tuviera hijos. Nut llamó a su amigo Thoth, para solicitarle ayuda. El deseo de Ra debía cumplirse, pero Thoth tuvo una idea: se casó con la diosa de la Luna, Selene. La luz de Selene fue rival de la luz de Ra. Thoth se sintió triunfante y fue recompensado con la séptima luz de Selene. Esa es la razón por la cual la luna desaparece todos los meses. Thoth tomó su luz y agregó cinco días más al año calendario, haciendo que el año tuviera 365 días. Así, Nut tuvo cinco días para concebir, sin desobedecer la orden de Ra.

Nut tuvo así dos hijos y dos hijas: parió a Osiris (Rey de los muertos y de las fuentes de vida renovadas); a Seth, a Isis (Diosa de la Fertilidad y la Maternidad), y a Neftis.

Cuando Osiris nació, una voz exclamó: “El Rey de todos ha nacido”.

Osiris creció y se convirtió en un gran rey, colaboró con su pueblo, los adiestró en los trabajos agrícolas y en la crianza de los animales, los guió para realizar los códigos de las Leyes, y les enseñó a orar a sus dioses.

Osiris realizó un gran reinado, convirtió a Egipto en una gran Nación. Y el pueblo comenzó a adorar la tierra en donde él pisaba.

Su esposa y hermana Isis siguió los pasos de su esposo en el reinado.

Osiris tenía un gran enemigo, su hermano Seth, envidioso y amargado, quien complotaba contra el rey Osiris.

Un día, Seth logró aliarse con Aso, la reina de Etiopía, y 72 conspiradores. Consiguió las medidas exactas de Osiris y construyó una caja muy bien ornamentada. Realizó un gran banquete al que invitó a Osiris y a los conspiradores. Realizó un convite para ver quién cabía perfectamente en dicha caja. Cuando llegó el turno a Osiris, al entrar cómodamente, le cerraron la caja, con clavos y la arrojaron al río Nilo. (Otras leyendas dicen que lo cortó en pequeños pedazos).

Desde ese día, no se lo volvió a ver al rey Osiris entre los vivos.

Isis hizo embalsamar el cuerpo de su esposo con la ayuda del dios Anubis, quien se convirtió así en el dios del embalsamamiento. Los ruegos y hechizos de Isis resucitaron a Osiris, quien llegó a ser rey de la tierra de los muertos.

Horus, hijo de Osiris (transitoriamente resucitado) e Isis, derrotó posteriormente al traidor Set en una gran batalla erigiéndose en el rey de la tierra.

* La historia de Osiris es uno de los más antiguos mitos egipcios, cuyos orígenes se pierden en el tiempo. Era uno de los dioses más importantes de la mitología egipcia, pues Osiris fue el Rey de Egipto que en su resurrección representó el “Rey de la Muerte”. A él, todos los egipcios esperaban reunirse después de su muerte. También es una explicación del origen del mundo, de como los años consiguieron tener 365 días y sobre todo es la explicación de algo que se repite en todas las tradiciones, en todos los orígenes: la batalla entre el bien y el mal.

El avaro castigado.


Había una vez un hombre muy rico: tenía muchas mujeres -como el Corán permite a los musulmanes- un gentío de servidumbre, un palacio con pórticos de mármol y jardines donde el agua jugaba en fuentecillas revestidas de mosaicos de oro.

Este hombre, absorbido de la administración de sus bienes, era inteligente y tenaz en el trabajo. Desgraciadamente tenía un solo ideal: el dinero. Cuando un mendigo se presentaba a su puerta, lo echaba de mala manera diciéndole: “trabaja, y serás rico como yo”, su avaricia era tal que también prohibía a sus familiares cualquier gesto de generosidad.

Más también para él llegó el día en que, como acontece a cada mortal tuvo que morir.

En espera del juicio, las lamas de los muertos quedan cerradas en una habitación de la que pueden mirar por una ventanilla hacia el paraíso o el infierno, objetos de su esperanza o destrucción. En aquellas celdas se encuentran un poco de provisiones. Sin embargo nuestro hombre, fue cerrado en la celdilla sin ventana y en la que no había ni una escudilla de agua.

Desdeñado, empezó a protestar y a gritar en contra del trato inhumano reservado a él, así que Sidma, el guardián, fue a preguntarle la causa de sus protestas.

-         ¡Me han encerrado en una habitación oscura y sin provisiones! –gritó el pobre

-         ¿No lo sabías? –respondió sorprendido el guardián- si tú hubieses pensado en prepararte alguna provisión cuando estabas en la tierra, ahora la encontrarías aquí.

Nuestro avaro puesto en aprietos delante a la prueba evidente de su negligencia para la vida futura, suplicó a Sidma de obtenerle de Dios el permiso de regresar un mes a la tierra para enmendarle. El guardián le consiguió dos meses de tiempo y lo reenvió a la tierra, con el pacto de que no revelase a nadie el privilegio excepcional.

Retornado entre los suyos, que pensaron que se había curado en el último instante de la enfermedad, se puso a comprar cantidades de harina, aceite, miel, almendras, azúcar y otros productos. Movilizó a todas las mujeres del pueblo a preparar galletas, bizcochos crujientes, tortas y -supremo objeto de su gula- una gran cantidad de “kak”, pequeñas rosquillas tan buenas de comer con el té.

Había tomado a su servicio un panadero que, con ayuda de algunos ayudantes trabajaban día y noche cocinando dulces. Se vieron bien pronto colgar por los muros y por las vigas del palacio largos collares de rosquillas “kak”, mientras las mesas se llenaban de tortas y bizcochos. Mirando crecer las provisiones de día en día, nuestro hombre se llenaba las manos pensando que tenía para comer por toda la eternidad.

Llegó finalmente el día de la licencia, y sucedió que la última horneada de bizcochos “kak”, tal vez por el cansancio del hornero, se quemó. Propiamente, en aquel instante un mendigo tocó a la puerta. El avaro, esta vez consintió en darle un dulce, pero escogió para el mendigo, el más quemado entre los que se habían quemado en la última horneada, un pequeño “kak” negro y hundido como un pedazo de carbón.

Después de algún instante llegó Sidma que lo volvió a llevar a la celda de espera. El hombre creyó que encontraría la montaña de provisiones que se había preparado en la tierra. Con desesperada sorpresa lo que encontró fue el dulce quemado que ofreció al mendigo. Entonces entendió... era muy tarde!

*En este mundo codicioso y avaro en el cual lo único que parece importar es el dinero, está bien recordar que la riqueza que acumulemos, no es más que una ilusión. Acumular en sí es un error. Porque no sólo retenemos riquezas, también retenemos como parte de nuestro patrimonio prejuicios, dolores psicológicos, malos recuerdos, experiencias pasadas... y... realmente, de las únicas cosas que debemos retener es saber que todo pasa: Lo bueno... pero también lo malo.

La serpiente cósmica.


El pueblo Fon, cuenta como la serpiente cósmica, Aida-Hwedo, fue creada al principio de los tiempos por el Creador, un dios andrógino con dos caras: Mawu, la luna, (femenino), y Lisa, el sol, (masculino).

Aido-Hwedo contribuyó a la creación al llevar al creador en su boca mientras se formaba el mundo. Cuando terminó la obra, el Creador vio que era un peso excesivo para la tierra: demasiados árboles, demasiadas motañas, demasiados elefantes, demasiado de todo.

Entonces, le pidió a Aido-Hwedo que se enroscase y se colocase por debajo a la sobrecargada tierra como si fuese un cojín para poder transportarla. Como a Aido-Hwedo no le gustaba el calor, el Creador hizo el océano para que viviera allí.

Al sentir Aido-Hwedo una gran presión sobre sí, tiene que cambiar de postura para descansar, y lo que sucede en esos casos es que se desatan terremotos.

Aido-Hwedo se alimenta de barras de hierro que forjan unos monos rojos que viven bajo el mar. Cuando el hierro se agota, del hambre se come su propia cola. Luego, la tierra, con toda su carga se desequilibra y cae al mar.

*La mitología africana es una de las más antiguas, y se ve como esta trata de explicar los sucesos que pasan. Y es que esto es muy normal en la condición humana: imaginar y crear ideas que nos ayudan a entender el mundo.

La belleza nunca muere.

Un rey tuvo dos hijas: una fue fruto de su matrimonio con la reina y la otra la tuvo con una hermosa criada. La hija de la reina era fea y llorona, y la segunda, llamada Gbezza, era bella y sonriente.
A medida que iban creciendo, también crecían los celos de la reina al ver la hermosura de Gbezza. Cierto día ya no aguantó más y fue a ver a un mal brujo para que dañara a la hermosa Gbezza. Al cabo de una semana, Gbezza enfermó, y a los pocos días murió.
El pueblo todo entristeció, como si la felicidad y la belleza hubiesen desaparecido entre esa gente.

Pero un día misteriosamente creció un árbol en la tumba de Gbezza. Cada vez crecía más y más…Todos pensaron que era su alma y volvieron a estar alegres. Pero la reina hizo quemar al árbol y esparcir las cenizas.

Llegó el tiempo de las cosechas y el rey estaba muy contento, porque había mucho trigo. Pero un enloquecido rebaño de gacelas apareció de golpe y comenzó a pisotear y a comerse el grano. La gente no sabía qué hacer para espantarlas… Hasta que todas las gacelas se detuvieron y una de ellas se acercó al rey, le miró a los ojos y… El rey reconoció a su hija Gbezza en aquel bello animal que poco a poco recuperó su forma y se abrazó a él. La reina comprendió su atrocidad y se clavó una lanza en el pecho.

* La envidia, nunca lleva a nada bueno. En este cuento nos explica que una princesa, llevada por los celos acaba con la vida de su bella hermana. Y este acto le sigue durante el resto de su vida.

El espiritu del árbol.

Había una vez, una muchacha cuya madre había muerto y que tenía una madrastra que era muy cruel con ella. Un día en que la muchacha estaba llorando junto a la tumba de su madre, vio que la tierra de la tumba salía un tallo que había crecido hasta hacerse un arbolillo y pronto un gran árbol. El viento, que movía sus hojas, le susurró a la muchacha y le dijo que su madre estaba cerca y que ella debía comer las frutas del árbol. La muchacha así lo hizo y comprobó que las frutas eran muy sabrosas y le hacían sentirse mucho mejor. A partir de entonces, todos los días iba a la tumba de su madre y comía de los frutos del arbol que había crecido sobre ella.

Pero un día, su madrasta le vió y le pidió a su marido que talara el árbol. El marido lo taló y la muchacha lloró durante mucho tiempo junto a su tronco mutilado, hasta que un día, oyó un cuchicheo y vió que algo crecía de la tumba. Creció y creció hasta convertirse en una hermosa calabaza. Había un agujero en ella del de caían gotas de un jugo. La muchacha lamió unas gotas y las encontró muy ricas, pero de nuevo su madrastra se enteró pronto y, una noche oscura, cortó la calabaza y la arrojó lejos. Al día siguiente, la muchacha vió que no estaba la calabaza y lloró y lloró hasta que de pronto, oyó el rumor de un riachuelo que le decía "Bébeme, bébeme". Ella bebió y comprobó que era muy refrescante. Pero un día, la madrasta lo vió y pidió al marido que cubriera el arroyo con tierra. Cuando la muchacha regresó a la tumba, vió que ya no estaba el el riachuelo y ella lloró y lloró.

Llevaba mucho tiempo llorando, cuando un hombre joven salió del bosque. Él vio el árbol muerto y pensó que era justo lo que él necesitaba para fabricar un nuevo arco y flechas, ya que él era un cazador. Habló con la muchacha quien le dijo que el árbol había crecido en la tumba de su madre. La muchacha le gustó mucho al cazador y tras hablar con ella fue donde su padre para pedirle permiso para casarse con ella.

El padre consintió a condición de que el cazador matara una docena de búfalos para la fiesta de la boda. El cazador nunca había matado más de un búfalo de una sola vez. Pero esta vez, tomando su nuevo arco y flechas, se dirigió al bosque, y pronto vió una manada de búfalos que descansan en la sombra. Poniendo una de sus nuevas flechas en el arco, disparó y un búfalo cayó muerto. Y luego, un segundo, un tercero, y así hasta doce. El cazador regresó a decirle al padre que mandara hombres para llevar la carne a la aldea. Se hizo una gran fiesta cuando el cazador se casó con la muchacha que había perdido a su madre.

* A veces encontramos alegría de las cosas que menos esperamos, y estas alegrías, al no ser esperadas, son doblemente gozosas. Nunca pensaría la muchacha que del tronco de la madre, conocería a otro ser querido. Un ser querido que la madrastra no pudo eliminar.

PORQUÉ EL COCODRILO TIENE LA PIEL ASPERA Y RUGOSA.

En algunas aldeas de Namibia cuentan que hace mucho, mucho tiempo, el cocodrilo tenía la piel lisa y dorada como si fuera de oro. Dicen que pasaba todo el día debajo del agua, en las aguas embarradas y que sólo salía de ellas durante la noche, y que la luna se reflejaba en su brillante y lisa piel. Todos los otros animales iban a esas horas a beber agua y se quedaban admirados contemplando la hermosa piel dorada del cocodrilo.

El cocodrilo, orgulloso de la admiración que causaba su piel, empezó a salir del agua durante el día para presumir de su piel. Entonces, los demás animales, no sólo iban por la noche a beber agua por la noche sino que se acercaban tambien cuando brillaba el sol para contemplar la piel dorada del cocodrilo.

Pero sucedió, que el sol brillante, poco a poco fue secando la piel del cocodrilo, cubierta de una capa de reluciente barro, y cada día se iba poniendo más fea. Al ver este cambio en su piel, los otros animales iban perdiendo su admiración. Cada día, el cocodrilo tenía su piel más cuateada hasta que se le quedo como ahora la tiene, cubierta de grandes y duras escamas parduzcas. Finalmente, ante esta transformación, los otros animales no volvieron a beber durante el día y contemplar la antigua hermosa piel dorada del cocodrilo.

El cocodrilo, antes tan orgulloso de su piel dorada, nunca se recuperó de la vergüenza y humillación y desde entonces, cuando otros se le acercan se sumerge rápidamente en el agua, con sólo sus ojos y orificios nasales sobre la superficie del agua.

* Un dicho dice "Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces". Y en efecto, los puntos fuertes de cada uno deben ser utilizados para ayudar a los demás. Presumir de ellos puede que nos traiga más sufrimiento que gozo.