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Listos y listillos.


Iba Landa, "El Listo", pensando en matar un leopardo, con cuya piel, después de prepararla bien, podría cambiarla por dos azadas: una para él y la otra para su mujer, pues estaba cercano en tiempo de cultivar los campos. Pero, como dos azadas equivalen a dos pieles de leopardo, que el no tiene, Landa, El Listo, pensó partir la piel en dos mitades iguales y una vez bien dobladas parecería que era dos pieles.

Por otra parte, Ngangela, "El Listillo", iba pensando en encontrar un cazador que le vendiera, o cambiara por el valor de dos azadas, dos pieles de leopardo, para vestirse él y su mujer..

Ambos, Landa, El Listo, y Ngangela, El Listillo, se encontraron y se intercambiaron sus productos, correctamente, sin nada anormal en apariencia.

Sin embargo, cuando llegaron a sus casas, comprobaron lo que cada uno había obtenido: Landa, El Listo, llevó para su casa una sola azada pero con dos mangos, en tanto que Ngangela, El Listillo, enseñaba a su mujer una única piel de leopardo partida en dos piezas exactamente iguales.

* Muchas veces la sociedad nos impulsa a pensar únicamente en nosotros mismos. Haciéndonos creer que seremos ingenuos si pensamos antes en los demás que en nosotros mismos. Pero en una sociedad tan compleja, el único camino para que funcione es que cada uno piense en los demás... aunque siempre habrá listos y listillos que pensarán en sí mismos... pero estos, no serán sabios.

El niño de cera.


La familia de Kadhi era una buena familia. Junto con sus padres y sus hermanos constituían lo que podría llamarse, básicamente, una familia feliz.

Pero aquella familia tenía una característica muy peculiar: Tanto Kadhi como sus hermanos, en lugar de ser de carne, eran de cera.

Como consecuencia de esto, jamás podían salir de su cabaña cuando había luz del día, por miedo a derretirse. Solo lo hacían de noche para jugar un poco alrededor. Aunque a veces tropezaban por la oscuridad, al ser de cera no sentían dolor. Sus padres no les dejaban alejarse demasiado, pues la oscuridad siempre es peligrosa. Más de una vez se quejaban de que nunca podrían saber cómo era el mundo… … pero ellos se llevaban bien y eran felices a su manera.
Sin embargo, la inquietud de Kadhi le llevaba a soñar con poder ver las maravillas de las que había oído hablar y que poblaban el mundo.

El sol al amanecer, los animales corriendo por la sabana, las nubes jugando con la luz y el arco iris.
Decidió arriesgarse y salir de la seguridad de la cabaña para conocer la belleza del mundo. Sus padres intentaron persuadirlo de que no hiciera aquel viaje, pues con toda probabilidad podría derretirse al sol. Kadhi salió decidido sin mirar atrás.

Su breve viaje le permitió sentir en el rostro el cálido amanecer, ver el juego de luces en el cielo y los árboles saludando con la sonrisa iluminada en sus copas, las jirafas esbeltas y los antílopes…
… pero, al alzarse más y más el sol, su pequeño cuerpo de cera se derritió sobre la tierra.
Por la noche, sus hermanos le buscaron y, al encontrar sus restos, moldearon un bellísimo pájaro, con alas de palma que protegieran la cera del sol. Lo colocaron sobre un montículo y, al amanecer, lo observaron desde la cabaña por una rendija.

Cuando salió el sol, el pájaro de cera se volvió como de fuego. Cobrando vida y levantando el vuelo, giró varias veces sobre la cabaña como para despedirse. Finalmente, se alejó inmensamente feliz.

* Reprimir la naturaleza humana siempre trae infelicidad, aunque sea por la propia seguridad. Toda las personas deberían conocer las maravillas que han sido creadas en este mundo, no hacerlo, es vivir en la inseguridad, no es vivir la vida plenamente, es eliminar una parte de la vida.

Los secretos de nuestra casa

Cierto día, una mujer estaba en la cocina y al avivar el fuego, dejó caer ceniza encima de su perro.

El perro se quejó:

– ¡Señora por favor no me queme!
Ella quedó espantada: ¡un perro hablando! Hasta parecía mentira….

Asustada, decidió pegarle con el cucharón con que revolvía la comida.  Pero el cucharón también habló:

– El perro no me hizo nada malo, ¡no quiero pegarle!

La mujer ya no sabía que hacer y resolvió contarle a sus vecinas lo que había pasado con el perro y el cucharón.  Pero cuando iba a salir de la casa, la puerta, con un aire irritado le advirtió:

– No salgas de aquí y piensa en lo que sucedió.  Los secretos de nuestra casa no deben ser repartidos entre los vecinos.

La mujer prestó atención al consejo de la puerta.  Pensó que todo comenzó porque trató mal a su perro.  Entonces, le pidió disculpas y compartió el almuerzo con el.

* Este cuento está extraído de la web: http://misosoafrica.wordpress.com y como muy bien comentan, este cuento nos enseña reglas de convivencia. De malas actitudes en casa, se genera un problema, si lo sacamos fuera de casa, puede producir un problema en la comunidad. Y lo que puede ser un sencillo problema a resolver, puede convertirse en uno más importante. Respeto, cariño y ponerse en lugar del otro, sería la receta a la gran mayoría de los problemas.

¿Por qué la garza tiene el cuello torcido?


Un día que el chacal estaba cazando vió una paloma que volaba sobre él. El chacal, gritándole le dijo : "Oye, paloma, tengo hambre. Tírame a una de tus crias".

‘No quiero que te comas a una de mis crias', dijo la paloma.

‘Entonces volaré hasta donde tí, y te comeré a tí también', contestó el chacal. Asustada la paloma, dejó caer a una de sus crias, y el chacal se escapó con ella entre sus tientes. Al día siguiente, el chacal amenazó a la paloma con el mismo destino, y otro bebé pájaro bajó a su garganta.

La mamá paloma lloraba sin consuelo hasta que pasó una garza y al verle llorando le preguntó :

‘¿Por qué lloras? '.

‘Lloro por mis pobres bebés', contestó la paloma. ‘Si yo no se los doy al chacal, él volará hasta aquí y me devorará también. '

‘Eres un pájaro tonto, ' replicó la garza. ‘¿Cómo puede volar hasta aquí si no tiene alas? No debes hacer caso de sus tontas amenazas. '

Al día siguiente, cuando volvió el chacal, la paloma se negó a darle otra de sus crias. ‘La garza me ha dicho que usted no puede volar, ' le dijo.

‘Que la garza tan entrometida, ' murmuró el chacal, ‘ya verá como me las paga por tener la lengua tan larga. '

Cuando el chacal encontró a la garza que buscaba ranas en un estanque, el chacal le dijo:

‘Con ese cuello tan lago que tienes, ¿que haces para evitar que se te rompa por la mitad cuando sopla el vient? '

‘Lo bajo un poco, ' dijo la garza, a la vez que bajaba un poco su cuello.

‘Y ¿cuándo el viento sopla más fuerte? '

‘Entonces lo bajo un poco más. ' dijo la garza, bajando un poco más su cuello.

‘Y ¿cuándo hay un gran vendaval? '

‘Entonces lo bajo aún más, ' dijo la el pájaro tonto bajando la cabeza hasta el borde del agu

Entonces, el chacal saltó sobre su cuello y sonó un crujido al rompérselo por la mitad. Y desde ese día, la garza tiene su cuello torcido.

* El chacal es un animal de naturaleza egoísta y traicionera, y en el mundo hay personas que son así, y algunas veces eso conlleva enfrentamientos. Hay que ser fuerte para no dejarse llevar por el miedo a las críticas y al rechazo de personas que pueden no apreciarnos y moverse únicamente por el propio egoísmo.

La Leyenda de Osiris


Cuenta le leyenda que Nut (Diosa del Cielo), hija del Dios Ra, el Dios Sol, se enamoró perdidamente del dios Geb (Dios de la Tierra). Cuando Ra se enteró de esta relación, en medio de su furia, prohibió a Nut que en el término de un año de 360 días, tuviera hijos. Nut llamó a su amigo Thoth, para solicitarle ayuda. El deseo de Ra debía cumplirse, pero Thoth tuvo una idea: se casó con la diosa de la Luna, Selene. La luz de Selene fue rival de la luz de Ra. Thoth se sintió triunfante y fue recompensado con la séptima luz de Selene. Esa es la razón por la cual la luna desaparece todos los meses. Thoth tomó su luz y agregó cinco días más al año calendario, haciendo que el año tuviera 365 días. Así, Nut tuvo cinco días para concebir, sin desobedecer la orden de Ra.

Nut tuvo así dos hijos y dos hijas: parió a Osiris (Rey de los muertos y de las fuentes de vida renovadas); a Seth, a Isis (Diosa de la Fertilidad y la Maternidad), y a Neftis.

Cuando Osiris nació, una voz exclamó: “El Rey de todos ha nacido”.

Osiris creció y se convirtió en un gran rey, colaboró con su pueblo, los adiestró en los trabajos agrícolas y en la crianza de los animales, los guió para realizar los códigos de las Leyes, y les enseñó a orar a sus dioses.

Osiris realizó un gran reinado, convirtió a Egipto en una gran Nación. Y el pueblo comenzó a adorar la tierra en donde él pisaba.

Su esposa y hermana Isis siguió los pasos de su esposo en el reinado.

Osiris tenía un gran enemigo, su hermano Seth, envidioso y amargado, quien complotaba contra el rey Osiris.

Un día, Seth logró aliarse con Aso, la reina de Etiopía, y 72 conspiradores. Consiguió las medidas exactas de Osiris y construyó una caja muy bien ornamentada. Realizó un gran banquete al que invitó a Osiris y a los conspiradores. Realizó un convite para ver quién cabía perfectamente en dicha caja. Cuando llegó el turno a Osiris, al entrar cómodamente, le cerraron la caja, con clavos y la arrojaron al río Nilo. (Otras leyendas dicen que lo cortó en pequeños pedazos).

Desde ese día, no se lo volvió a ver al rey Osiris entre los vivos.

Isis hizo embalsamar el cuerpo de su esposo con la ayuda del dios Anubis, quien se convirtió así en el dios del embalsamamiento. Los ruegos y hechizos de Isis resucitaron a Osiris, quien llegó a ser rey de la tierra de los muertos.

Horus, hijo de Osiris (transitoriamente resucitado) e Isis, derrotó posteriormente al traidor Set en una gran batalla erigiéndose en el rey de la tierra.

* La historia de Osiris es uno de los más antiguos mitos egipcios, cuyos orígenes se pierden en el tiempo. Era uno de los dioses más importantes de la mitología egipcia, pues Osiris fue el Rey de Egipto que en su resurrección representó el “Rey de la Muerte”. A él, todos los egipcios esperaban reunirse después de su muerte. También es una explicación del origen del mundo, de como los años consiguieron tener 365 días y sobre todo es la explicación de algo que se repite en todas las tradiciones, en todos los orígenes: la batalla entre el bien y el mal.

El avaro castigado.


Había una vez un hombre muy rico: tenía muchas mujeres -como el Corán permite a los musulmanes- un gentío de servidumbre, un palacio con pórticos de mármol y jardines donde el agua jugaba en fuentecillas revestidas de mosaicos de oro.

Este hombre, absorbido de la administración de sus bienes, era inteligente y tenaz en el trabajo. Desgraciadamente tenía un solo ideal: el dinero. Cuando un mendigo se presentaba a su puerta, lo echaba de mala manera diciéndole: “trabaja, y serás rico como yo”, su avaricia era tal que también prohibía a sus familiares cualquier gesto de generosidad.

Más también para él llegó el día en que, como acontece a cada mortal tuvo que morir.

En espera del juicio, las lamas de los muertos quedan cerradas en una habitación de la que pueden mirar por una ventanilla hacia el paraíso o el infierno, objetos de su esperanza o destrucción. En aquellas celdas se encuentran un poco de provisiones. Sin embargo nuestro hombre, fue cerrado en la celdilla sin ventana y en la que no había ni una escudilla de agua.

Desdeñado, empezó a protestar y a gritar en contra del trato inhumano reservado a él, así que Sidma, el guardián, fue a preguntarle la causa de sus protestas.

-         ¡Me han encerrado en una habitación oscura y sin provisiones! –gritó el pobre

-         ¿No lo sabías? –respondió sorprendido el guardián- si tú hubieses pensado en prepararte alguna provisión cuando estabas en la tierra, ahora la encontrarías aquí.

Nuestro avaro puesto en aprietos delante a la prueba evidente de su negligencia para la vida futura, suplicó a Sidma de obtenerle de Dios el permiso de regresar un mes a la tierra para enmendarle. El guardián le consiguió dos meses de tiempo y lo reenvió a la tierra, con el pacto de que no revelase a nadie el privilegio excepcional.

Retornado entre los suyos, que pensaron que se había curado en el último instante de la enfermedad, se puso a comprar cantidades de harina, aceite, miel, almendras, azúcar y otros productos. Movilizó a todas las mujeres del pueblo a preparar galletas, bizcochos crujientes, tortas y -supremo objeto de su gula- una gran cantidad de “kak”, pequeñas rosquillas tan buenas de comer con el té.

Había tomado a su servicio un panadero que, con ayuda de algunos ayudantes trabajaban día y noche cocinando dulces. Se vieron bien pronto colgar por los muros y por las vigas del palacio largos collares de rosquillas “kak”, mientras las mesas se llenaban de tortas y bizcochos. Mirando crecer las provisiones de día en día, nuestro hombre se llenaba las manos pensando que tenía para comer por toda la eternidad.

Llegó finalmente el día de la licencia, y sucedió que la última horneada de bizcochos “kak”, tal vez por el cansancio del hornero, se quemó. Propiamente, en aquel instante un mendigo tocó a la puerta. El avaro, esta vez consintió en darle un dulce, pero escogió para el mendigo, el más quemado entre los que se habían quemado en la última horneada, un pequeño “kak” negro y hundido como un pedazo de carbón.

Después de algún instante llegó Sidma que lo volvió a llevar a la celda de espera. El hombre creyó que encontraría la montaña de provisiones que se había preparado en la tierra. Con desesperada sorpresa lo que encontró fue el dulce quemado que ofreció al mendigo. Entonces entendió... era muy tarde!

*En este mundo codicioso y avaro en el cual lo único que parece importar es el dinero, está bien recordar que la riqueza que acumulemos, no es más que una ilusión. Acumular en sí es un error. Porque no sólo retenemos riquezas, también retenemos como parte de nuestro patrimonio prejuicios, dolores psicológicos, malos recuerdos, experiencias pasadas... y... realmente, de las únicas cosas que debemos retener es saber que todo pasa: Lo bueno... pero también lo malo.

La serpiente cósmica.


El pueblo Fon, cuenta como la serpiente cósmica, Aida-Hwedo, fue creada al principio de los tiempos por el Creador, un dios andrógino con dos caras: Mawu, la luna, (femenino), y Lisa, el sol, (masculino).

Aido-Hwedo contribuyó a la creación al llevar al creador en su boca mientras se formaba el mundo. Cuando terminó la obra, el Creador vio que era un peso excesivo para la tierra: demasiados árboles, demasiadas motañas, demasiados elefantes, demasiado de todo.

Entonces, le pidió a Aido-Hwedo que se enroscase y se colocase por debajo a la sobrecargada tierra como si fuese un cojín para poder transportarla. Como a Aido-Hwedo no le gustaba el calor, el Creador hizo el océano para que viviera allí.

Al sentir Aido-Hwedo una gran presión sobre sí, tiene que cambiar de postura para descansar, y lo que sucede en esos casos es que se desatan terremotos.

Aido-Hwedo se alimenta de barras de hierro que forjan unos monos rojos que viven bajo el mar. Cuando el hierro se agota, del hambre se come su propia cola. Luego, la tierra, con toda su carga se desequilibra y cae al mar.

*La mitología africana es una de las más antiguas, y se ve como esta trata de explicar los sucesos que pasan. Y es que esto es muy normal en la condición humana: imaginar y crear ideas que nos ayudan a entender el mundo.

La belleza nunca muere.

Un rey tuvo dos hijas: una fue fruto de su matrimonio con la reina y la otra la tuvo con una hermosa criada. La hija de la reina era fea y llorona, y la segunda, llamada Gbezza, era bella y sonriente.
A medida que iban creciendo, también crecían los celos de la reina al ver la hermosura de Gbezza. Cierto día ya no aguantó más y fue a ver a un mal brujo para que dañara a la hermosa Gbezza. Al cabo de una semana, Gbezza enfermó, y a los pocos días murió.
El pueblo todo entristeció, como si la felicidad y la belleza hubiesen desaparecido entre esa gente.

Pero un día misteriosamente creció un árbol en la tumba de Gbezza. Cada vez crecía más y más…Todos pensaron que era su alma y volvieron a estar alegres. Pero la reina hizo quemar al árbol y esparcir las cenizas.

Llegó el tiempo de las cosechas y el rey estaba muy contento, porque había mucho trigo. Pero un enloquecido rebaño de gacelas apareció de golpe y comenzó a pisotear y a comerse el grano. La gente no sabía qué hacer para espantarlas… Hasta que todas las gacelas se detuvieron y una de ellas se acercó al rey, le miró a los ojos y… El rey reconoció a su hija Gbezza en aquel bello animal que poco a poco recuperó su forma y se abrazó a él. La reina comprendió su atrocidad y se clavó una lanza en el pecho.

* La envidia, nunca lleva a nada bueno. En este cuento nos explica que una princesa, llevada por los celos acaba con la vida de su bella hermana. Y este acto le sigue durante el resto de su vida.

El espiritu del árbol.

Había una vez, una muchacha cuya madre había muerto y que tenía una madrastra que era muy cruel con ella. Un día en que la muchacha estaba llorando junto a la tumba de su madre, vio que la tierra de la tumba salía un tallo que había crecido hasta hacerse un arbolillo y pronto un gran árbol. El viento, que movía sus hojas, le susurró a la muchacha y le dijo que su madre estaba cerca y que ella debía comer las frutas del árbol. La muchacha así lo hizo y comprobó que las frutas eran muy sabrosas y le hacían sentirse mucho mejor. A partir de entonces, todos los días iba a la tumba de su madre y comía de los frutos del arbol que había crecido sobre ella.

Pero un día, su madrasta le vió y le pidió a su marido que talara el árbol. El marido lo taló y la muchacha lloró durante mucho tiempo junto a su tronco mutilado, hasta que un día, oyó un cuchicheo y vió que algo crecía de la tumba. Creció y creció hasta convertirse en una hermosa calabaza. Había un agujero en ella del de caían gotas de un jugo. La muchacha lamió unas gotas y las encontró muy ricas, pero de nuevo su madrastra se enteró pronto y, una noche oscura, cortó la calabaza y la arrojó lejos. Al día siguiente, la muchacha vió que no estaba la calabaza y lloró y lloró hasta que de pronto, oyó el rumor de un riachuelo que le decía "Bébeme, bébeme". Ella bebió y comprobó que era muy refrescante. Pero un día, la madrasta lo vió y pidió al marido que cubriera el arroyo con tierra. Cuando la muchacha regresó a la tumba, vió que ya no estaba el el riachuelo y ella lloró y lloró.

Llevaba mucho tiempo llorando, cuando un hombre joven salió del bosque. Él vio el árbol muerto y pensó que era justo lo que él necesitaba para fabricar un nuevo arco y flechas, ya que él era un cazador. Habló con la muchacha quien le dijo que el árbol había crecido en la tumba de su madre. La muchacha le gustó mucho al cazador y tras hablar con ella fue donde su padre para pedirle permiso para casarse con ella.

El padre consintió a condición de que el cazador matara una docena de búfalos para la fiesta de la boda. El cazador nunca había matado más de un búfalo de una sola vez. Pero esta vez, tomando su nuevo arco y flechas, se dirigió al bosque, y pronto vió una manada de búfalos que descansan en la sombra. Poniendo una de sus nuevas flechas en el arco, disparó y un búfalo cayó muerto. Y luego, un segundo, un tercero, y así hasta doce. El cazador regresó a decirle al padre que mandara hombres para llevar la carne a la aldea. Se hizo una gran fiesta cuando el cazador se casó con la muchacha que había perdido a su madre.

* A veces encontramos alegría de las cosas que menos esperamos, y estas alegrías, al no ser esperadas, son doblemente gozosas. Nunca pensaría la muchacha que del tronco de la madre, conocería a otro ser querido. Un ser querido que la madrastra no pudo eliminar.

PORQUÉ EL COCODRILO TIENE LA PIEL ASPERA Y RUGOSA.

En algunas aldeas de Namibia cuentan que hace mucho, mucho tiempo, el cocodrilo tenía la piel lisa y dorada como si fuera de oro. Dicen que pasaba todo el día debajo del agua, en las aguas embarradas y que sólo salía de ellas durante la noche, y que la luna se reflejaba en su brillante y lisa piel. Todos los otros animales iban a esas horas a beber agua y se quedaban admirados contemplando la hermosa piel dorada del cocodrilo.

El cocodrilo, orgulloso de la admiración que causaba su piel, empezó a salir del agua durante el día para presumir de su piel. Entonces, los demás animales, no sólo iban por la noche a beber agua por la noche sino que se acercaban tambien cuando brillaba el sol para contemplar la piel dorada del cocodrilo.

Pero sucedió, que el sol brillante, poco a poco fue secando la piel del cocodrilo, cubierta de una capa de reluciente barro, y cada día se iba poniendo más fea. Al ver este cambio en su piel, los otros animales iban perdiendo su admiración. Cada día, el cocodrilo tenía su piel más cuateada hasta que se le quedo como ahora la tiene, cubierta de grandes y duras escamas parduzcas. Finalmente, ante esta transformación, los otros animales no volvieron a beber durante el día y contemplar la antigua hermosa piel dorada del cocodrilo.

El cocodrilo, antes tan orgulloso de su piel dorada, nunca se recuperó de la vergüenza y humillación y desde entonces, cuando otros se le acercan se sumerge rápidamente en el agua, con sólo sus ojos y orificios nasales sobre la superficie del agua.

* Un dicho dice "Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces". Y en efecto, los puntos fuertes de cada uno deben ser utilizados para ayudar a los demás. Presumir de ellos puede que nos traiga más sufrimiento que gozo.