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EL ÁRBOL QUE NO SABÍA QUIEN ERA.



Había una vez en un lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un jardín esplendoroso con árboles de todo tipo: manzanos, perales, naranjos, grandes rosales,... Todo era alegría en el jardín y todos estaban muy satisfechos y felices. Excepto un árbol que se sentía profundamente triste. Tenía un problema: no daba frutos.
-No sé quién soy... -se lamentaba-.
-Te falta concentración... -le decía el manzano- Si realmente lo intentas podrás dar unas manzanas buenísimas... ¿Ves qué fácil es? Mira mis ramas...
-No le escuches. -exigía el rosal- Es más fácil dar rosas. ¡¡Mira qué bonitas son!!
Desesperado, el árbol intentaba todo lo que le sugerían. Pero como no conseguía ser como los demás, cada vez se sentía más frustrado.

Un día llegó hasta el jardín un búho, la más sabia de las aves. Al ver la desesperación del árbol exclamó:
-No te preocupes. Tu problema no es tan grave... Tu problema es el mismo que el de muchísimos seres sobre la Tierra. No dediques tu vida a ser como los demás quieren que seas. Sé tú mismo. Conócete a ti mismo tal como eres. Para conseguir esto, escucha tu voz interior...
¿Mi voz interior?... ¿Ser yo mismo?... ¿Conocerme?... -se preguntaba el árbol angustiado y desesperado-. Después de un tiempo de desconcierto y confusión se puso a meditar sobre estos conceptos.


Cuentos orientales
Finalmente un día llego a comprender. Cerró los ojos y los oídos, abrió el corazón, y pudo escuchar su voz interior susurrándole:
"Tú nunca en la vida darás manzanas porque no eres un manzano. Tampoco florecerás cada
primavera porque no eres un rosal. Tú eres un roble. Tu destino es crecer grande y majestuoso, dar nido a las aves, sombra a los viajeros, y belleza al paisaje. Esto es quien eres. ¡Sé quien eres!, ¡sé quien eres!..."

Poco a poco el árbol se fue sintiendo cada vez más fuerte y seguro de sí mismo. Se dispuso a ser lo que en el fondo era. Pronto ocupó su espacio y fue admirado y respetado por todos.
Solo entonces el jardín fue completamente feliz. Cada cual celebrándose a sí mismo.

* Precioso cuento de corte zen y taoista pero que podría copiar cualquier libro de autoayuda. Por que la frase "sé tú mismo", es fácil de decir, pero difícil de llevar a cabo, requiere una mente sincera, valiente y afinada. Primero porque se ejerce presión desde fuera bien de forma sutil como de forma directa...  y como al roble se le decía en el cuento que tenia que dar manzanas o florecer, en la vida real se nos dice como tenemos que ser, a qué debemos llegar y como tenemos que comportarnos. Y segundo, porque quizá ya hemos interiorizado esas "reglas" y pensamos que son nuestras. Pero nosotros somos cambiantes, un día estamos alegre y otro triste, un día optimista y otro pesimista, un día lloras y otro ríes a carcajadas. Aceptate, tanto en lo bueno como en lo malo... y en lo malo, reside la dificultad.

BUSCANDO A BUDA.

Un monje partió a un largo peregrinaje para encontrar al Buda.

Dedicó muchos años a su búsqueda hasta que finalmente alcanzó la tierra donde se decía que el Buda vivía.

Mientras cruzaba el río a ese país el monje miraba alrededor, al tiempo que el barquero remaba.

Notó algo flotando hacia ellos.

A medida que se acercaba, se dio cuenta que era el cadáver de una persona.

Cuando estuvo tan cerca que podía casi tocarlo, reconoció repentinamente el cuerpo muerto, ¡era el suyo!.

Perdió el control y se lamentó al mirarse, inmóvil y sin vida, arrastrado a lo largo de la corriente del río.

Ese momento fue el principio de su liberación.

* ¿De qué hay que liberarse? ¿Quién nos pone las barreras, las obligaciones o nos encierra en una cárcel?

Nosotros mismos. La persona que más trabas va a poner a nuestra libertad va a ser unos mismo. Nosotros, mediante la culpa, mediante la "educación", mediante el debería que esconde el miedo, somos capaces de escondernos detrás de un gran muro que iremos cerrando poco a poco para que aquel muro que nos da seguridad, resulte ser una asfixiante cárcel. 
Decir que hay que ser valiente y romper con esa seguridad que nos aprisiona es fácil. Pero la realidad, es que es la única forma, es que si deseas vivir, únicamente existe el presente, y hay que desechar nuestro vagaje emocional.

LAS LLAVES DE LA FELICIDAD.



En una oscura y oculta dimensión del Universo se encontraban reunidos todos los grandes dioses de la antigüedad dispuestos a gastarle una gran broma al ser humano. En realidad, era la broma más importante de la vida sobre la Tierra.
Para llevar a cabo la gran broma, antes que nada, determinaron cuál sería el lugar que a los seres humanos les costaría más llegar. Una vez averiguado, depositarían allí las llaves de la felicidad.

-Las esconderemos en las profundidades de los océanos -decía uno de ellos-.
-Ni hablar -advirtió otro-. El ser humano avanzará en sus ingenios científicos y será capaz de encontrarlas sin problema.
-Podríamos esconderlas en el más profundo de los volcanes -dijo otro de los presentes-.
-No -replicó otro-. Igual que sería capaz de dominar las aguas, también sería capaz de dominar el fuego y las montañas.
-¿Y por qué no bajo las rocas más profundas y sólidas de la tierra? -dijo otro-.
-De ninguna manera -replicó un compañero-. No pasarán unos cuantos miles de años que el hombre podrá sondear los subsuelos y extraer todas las piedras y metales preciosos que desee.
-¡Ya lo tengo! -dijo uno que hasta entonces no había dicho nada-. Esconderemos las llaves en las nubes más altas del cielo.
-Tonterías -replicó otro de los presentes-. Todos sabemos que los humanos no tardarán mucho en volar. Al poco tiempo encontrarían las llaves de la Felicidad.

Un gran silencio se hizo en aquella reunión de dioses. Uno de los que destacaba por ser el más ingenioso, dijo con alegría y solemnidad:
-Esconderemos las llaves de la Felicidad en un lugar en que el hombre, por más que busque, tardará mucho, mucho tiempo de suponer o imaginar...
-¿Dónde?, ¿dónde?, ¿dónde? -preguntaban con insistencia y ansiosa curiosidad los que conocían la brillantez y lucidez de aquel dios-.
-El lugar del Universo que el hombre tardará más en mirar y en consecuencia tardará más en encontrar es: en el interior de su corazón.

Todos estuvieron de acuerdo. Concluyó la reunión de dioses. Las llaves de la Felicidad se esconderían dentro del corazón de cada hombre.

* Sinceramente, dudo que este cuento esté dentro de la tradición Zen, pero había que clasificarlo de alguna manera.
Muchos hombres han buscado la felicidad de muchas manera, sin darse cuenta que la búsqueda misma nos aleja de la felicidad. Tampoco hay que confundir felicidad con placer, porque la búsqueda del placer es una huida de nosotros mismos. La felicidad es más bien ser realista y estar satisfecho con uno mismo.

EL ARQUERO Y EL MONJE ZEN.

Después de ganar varias competencias de tiro al blanco, el joven y presumido campeón, desafió a un maestro del Zen famoso por su habilidad como arquero. El joven demostró una habilidad técnica muy buena cuando impactó el centro del blanco en su primer intento. Su segundo tiro era igual de perfecto y dijo al anciano:

- ¡Allí lo tiene! ¿Vea si puede igualar eso?

Imperturbado, el maestro no sacó su arco. Le hizo un gesto para que lo acompañara a la montaña.

Curioso sobre las intenciones del viejo, el campeón lo siguió, hasta que llegaron a un profundo abismo atravesado por un débil e inestable tronco.

El viejo maestro caminó tranquilamente hasta el centro del frágil y peligroso puente, escogió un lejano árbol como blanco, sacó su arco, y disparó un tiro limpio y directo.

- Ahora es su turno, – le dijo mientras regresaba distinguidamente hasta suelo seguro.

El joven miró con terror el abismo sin fondo y no pudo forzarse a caminar sobre el tronco, ni menos disparar al blanco.

- Usted tiene mucha habilidad con su arco, – dijo el maestro, notando el aprieto de su desafiante – pero tiene poca habilidad con la mente, que le deja aflojar el tiro.

* Que fácil es hacer el bien cuando nos encontramos bien. Nos es fácil ser amables, nos es fácil ser honestos, cariñosos, agradables, .... de hecho, todo eso nos sale de manera natural cuando nos encontramos bien. Pero cuando tenemos un problema, cuando sufrimos por él, nos retraemos, el Ego nos dice que nos protejamos, que nos aislemos en nosotros mismos: que no te molesten, no le des limosna que tu estás mal, no te fies de esa persona que te hará daño, ataca tu primero para evitar ser atacad... vamos, todo ese tipo de comportamientos que todos sabemos que hacemos de vez en cuando. Pues es ahí, en los puntos difíciles de nuestra vida donde debemos ser valientes, dejar el dolor apartado para no dañar al compañero ni a nosotros mismos y comportarnos como hermanos con todas las personas, todos los animales y todas las plantas.

3 HERMANOS.


Un viejo guerrero Samurai , que en su juventud logró sobrevivir a los embates de diversas guerras entre señoríos, presintió que sus días en este plano de vida se terminarían , y decidió dar lo poco que tenía a sus tres únicos hijos , los cuales también eran samurais , pero de un nivel de pelea muy básico.
Como él presentía que su destino con el TAN TIEN se acercaba decidió que no sería posible enseñar Kenjutsu por completo a sus tres hijos y esto lo puso muy triste pues sin duda después de su partida ellos serían presa fácil de otros guerreros de mayor nivel.

Mientras se preparaba espiritualmente en meditación para su partida , le llegó una visión y una forma de dar el último legado a sus jóvenes hijos.
Mientras hacia un recuento de las posesiones en armas que tenía y al observar las flechas que había forjado años antes como regalo para sus hijos, (las flechas tienen una simbología muy particular para los Japonese pues denotan el vehículo con que se trasladan los deseos y las metas, y su objetivo es no regresar del lugar donde salieron) así comparó los deseos que dejaría como último legado para sus tres hijos.
Días mas tarde convocó a los tres para dar sus bendiciones y para heredarles lo que les correspondiese a cada uno y durante ese momento dijo :
" Se que ustedes seguirán mis pasos como guerreros y se que aún son muy jóvenes e inmaduros en las artes del sable , no obstante que sus técnicas son complementarias y que solo les enseñe a atacar y no a defender, les tengo una herencia mas por darles .
Sepan que en estas flechas esta el secreto para que ustedes puedan ser invencibles a pesar de que solo saben técnicas de ataque."

Los tres muchachos se quedaron sorprendidos , se miraban entre si , pues no sabían como tres flechas habrían de hacerlos invencibles. El anciano se sonrió y les entregó una flecha a cada uno de ellos . los chicos las miraron y quedaron mas confusos pues las flechas no parecían tener alguna cualidad superior y uno de ellos dijo:
"Padre gracias por tu regalo y por entregarnos estas flechas , pero dime ¿Cómo es que esta simple flecha me va hacer invencible?
El anciano le dijo:
"Si decides romper esta flecha con tus propias manos seguramente lo lograras sin ningún tipo de problema pero si juntas las tres te será parcialmente imposible romperlas, juntalas de una sola ves e intenta romperlas tan solo con tus manos."
El chico comprobó que su padre tenía razón pues a pesar de que eran simples flechas , estaban hechas de maderas duras y al juntar las tres no se podían romper .
El anciano sonrío de nuevo al ver que ninguno de los tres pudo romper el grupo de flechas y continúo diciendoles :
"Así como el estilo de estas tres flechas es el de solamente atacar su objetivo , el de ustedes es igual, pero pongan atención pues esta es la herencia más importante que les dejaré. Las flechas son indestructibles si se juntan pero si se deja una sola cualquiera podrá romperla , estas flechas representan a sus cualidades y a sus personalidades de combate , de igual manera , para que ustedes sean invencibles , siempre deberán pelear juntos y atacando de una manera definitiva y sin titubear , pues el día que decidan pelear solos será el último: rota una de las flechas las otras son mas fáciles de romper. Esta es la manera de que los tres sean invencibles a pesar de que solo saben ataques y no defensas."
Desde entonces ninguno de los tres hermanos se atrevió a pelear solo y desde ese momento juntos fueron invencibles.

* Este cuento nos muestra un concepto nada filosófico ni celestial... es una idea clara: La unión hace la fuerza. En este mundo tan individualista, tan egoísta y en el cual parece que la gente solo piensa en sí mismo, hay que tener en cuenta que muchos estamos pasando por situaciones similares. Todos sufrimos, por el trabajo, por la salud, por la familia, etc...

LA CONCENTRACIÓN Y LA PIEDAD.


Un joven, preso de la amargura, acudió a un monasterio en Japón y le expuso a un anciano maestro:

—Querría alcanzar la iluminación, pero soy incapaz de soportar los años de retiro y meditación. ¿Existe un camino rápido para alguien como yo?
—¿Te has concentrado a fondo en algo durante tu vida? —preguntó el monje.
—Sólo en el ajedrez, pues mi familia es rica y nunca trabajé de verdad.

El maestro llamó entonces a otro monje. Trajeron un tablero de ajedrez y una espada afilada que brillaba al sol.

—Ahora vas a jugar una partida muy especial de ajedrez. Si pierdes, te cortaré la cabeza con esta espada; y si ganas se la cortaré a tu adversario.

Empezó la partida. El joven sentía las gotas de sudor recorrer su espalda, pues estaba jugando la partida de su vida. El tablero se convirtió en el mundo entero. Se identificó con él y formó parte de él. Empezó perdiendo, pero su adversario cometió un desliz. Aprovechó la ocasión para lanzar un fuerte ataque, que cambió su suerte. Entonces miró de reojo al monje. Vio su rostro inteligente y sincero, marcado por años de esfuerzo. Evocó su propia vida, ociosa y banal...

Y de repente se sintió tocado por la piedad. Así que cometió un error voluntario y luego otro... Iba a perder. Viéndolo, el maestro arrojó el tablero al suelo y las piezas se mezclaron.

—No hay vencedor ni vencido —dijo—, No caerá ninguna cabeza.

Se volvió hacia el joven y añadió:
—Dos cosas son necesarias: la concentración y la piedad. Hoy has aprendido las dos.

*Qué magnífico cuento Zen, la concentración y la piedad. En un momento, el joven olvida su propio interés y empatiza de tal manera con su contrincante en el juego del ajedrez que se ve reflejado en él. 

CADA UNO CON SU DESTINO.

 Un samurai, conocido por todos por su nobleza y honestidad, fue a visitar a un monje zen en busca de consejos, No obstante, en cuanto entró en el templo donde el maestro rezaba, se sintió inferior, y concluyó que a pesar de haber pasado toda su vida luchando por la justicia y la paz, no se había ni tan siquiera acercado al estado de gracia del hombre que tenía frente a él.
-¿Por qué me estoy sintiendo tan inferior? – le preguntó, no bien el monje hubo acabado de rezar. – Ya me enfrenté muchas veces con la muerte, defendí a los más débiles, sé que no tengo nada de qué avergonzarme. Sin embargo, al verlo meditando, he sentido que mi vida no tenía la menor importancia.
-Espera. En cuanto haya atendido a todos los que me han buscado hoy, te daré la respuesta.
Durante todo el día el samurai se quedó sentado en el jardín del templo, viendo como las personas entraban y salían en busca de consejos. Vio como el monje atendía a todos con la misma paciencia y la misma sonrisa luminosa en su rostro. Pero su estado de ánimo iba de mal en peor, pues había nacido para actuar, no para esperar. Por la noche, cuando ya todos habían partido, insistió:
-¿Ahora podrá usted enseñarme?
El maestro lo invitó a entrar y lo llevó hasta su habitación. La luna llena brillaba en el cielo y todo el ambiente respiraba una profunda tranquilidad.
-¿Ves esta luna, qué bonita es? Ella cruzará todo el firmamento y mañana el sol volverá a brillar. Solo que la luz del sol es mucho más fuerte y consigue mostrar los detalles del paisaje que tenemos a nuestra frente; árboles, montañas, nubes. He contemplado a los dos durante años, y nunca escuché a la luna decir “¿Por qué no tengo el mismo brillo que el sol? ¿es que quizás soy inferior a él?”
-Claro que no, -respondió el samurai,- la luna y el sol son dos cosas diferentes, y cada uno tiene su propia belleza. No podemos comparar a los dos.
-Entonces, ya sabes la respuesta. Somos dos personas diferentes, cada cual luchando a su manera por aquello que cree, y haciendo lo posible para tornar a este mundo mejor; el resto son solo apariencias.

* Es parte de nuestra naturaleza el pensamiento, y es el pensamiento el origen del dolor siempre que no se tome con la medida acertada. Una faceta de nuestro pensamiento es el compararnos y debemos saber que nosotros somos únicos, somos diferentes a otros y tenemos cualidades diferentes. Tenemos que aprender a valorar nuestras cualidades para así aumentar nuestra autoestima, solo queriéndonos a nosotros mismo seremos capaces de querer a los demás. Y si nos comparamos, siempre encontraremos cosas que mejorar, defectos que eliminar, seremos más competitivos y en definitiva, más infelices.

EL CANTERO.

Había una vez un cantero que estaba insatisfecho consigo mismo y con su posición en la vida. Un día pasó por la casa de un rico comerciante. A través de la entrada abierta, vio muchas finas posesiones e importantes visitantes. "¡Cuán poderoso debe ser el comerciante!", pensó el cortador de piedra. Se puso muy envidioso y deseó que pudiera ser como el comerciante. Para su gran sorpresa, se convirtió repentinamente en el comerciante, gozando de más lujos y poder de lo que siempre había imaginado, pero envidiado y detestado por aquellos menos ricos que él.

Pronto un alto funcionario pasó cerca, llevado en una silla de manos, acompañado por asistentes y escoltado por soldados batiendo gongos. Todos, sin importar cuan rico, tenían que hacer una reverencia ante la procesión. "¡Cuán poderoso es ese funcionario!", pensó. "¡Deseo que pudiera ser un alto funcionario!".

Entonces se convirtió en el alto funcionario, llevado por todas partes en su bordada silla de manos, temido y odiado por la gente de todo alrededor. Era un día caluroso de verano, por eso el funcionario se sentía muy incómodo en la pegajosa silla. Levantó la mirada al sol. Brillaba orgulloso en el cielo, no afectado por su presencia. "¡Cuán poderoso es el sol!" pensó. "¡Deseo que pudiera ser el sol!".

Entonces se convirtió en el sol, brillando ferozmente sobre todos, abrasando los campos, maldecido por los granjeros y los trabajadores. Pero una enorme nube negra se interpuso entre él y la tierra, de modo que su luz no pudo brillar más sobre todo allá abajo. "¡Cuán poderosa es esa nube de tormenta!", pensó. "¡Deseo que pudiera ser una nube!".

Entonces se convirtió en la nube, inundando los campos y las aldeas, increpado por todos. Pero pronto descubrió que estaba siendo empujado lejos por cierta gran fuerza, y se dio cuenta de que era el viento. "¡Cuán poderoso es!", pensó. "¡Deseo que pudiera ser el viento!".

Entonces se convirtió en el viento, llevándose tejas de los techos de las casas, arrancando árboles, temido y odiado por todos debajo de él. Pero después de un rato, se izó en contra de algo que no movería, no importa cuan fuertemente soplara en contra de ella, una enorme y altísima roca. "¡Cuán poderosa es esa roca!", pensó. "¡Deseo que pudiera ser una roca!".

Entonces se convirtió en la roca, más poderosa que nada más en la tierra. Pero mientras estaba parado allí, oyó el sonido de un martillo golpeando un cincel en la dura superficie, y sintió que estaba siendo cambiado. "¿Qué podría ser más poderoso que yo, la roca?", pensó. Bajó la mirada y vio lejos debajo de él, la figura de un cantero.

*Este es uno de mis cuentos preferidos. En este cuento, el autor nos ilustra en cómo nuestra mente empieza a divagar en futuro, en seré esto y seré aquello, en tendré esto y lo otro... y mientras sucede esto, lo que va pasando es lo más importante, el presente... la conclusión a la que llega el cantero después de haber deseado ser todo.... incluso el sol.

EL RITUAL DEL GATO

Cuando el profesor espiritual y sus discípulos comenzaron su meditación de la tarde, el gato que vivía en el monasterio hizo tal ruido que los distrajo.

Así que el profesor ordenó que el gato estuviera amarrado durante la práctica de la tarde.

Años más tarde, cuando el profesor murió, el gato continuó siendo atado durante la sesión de meditación. Y cuando, a la larga, el gato murió, otro gato fue traído al monasterio y amarrado.

Siglos más tarde, eruditos descendientes del profesor espiritual escribieron doctos tratados sobre la significación religiosa de atar un gato para la práctica de la meditación.

* En este cuento se muestra hasta que punto llega la estupidez humana. Siempre debéis pensar por vosotros mismos, nunca os deis por vencidos y deis como acertadas las opiniones de otros aunque sea el más sabio de todos los hombres o las respalden las tradiciones más antiguas del mundo.

Es su problema


Sucedió que un Maestro Zen estaba pasando por una calle, cuando un hombre llegó corriendo y lo golpeó con fuerza.

El Maestro cayó. Luego se levantó y continuó caminando en la misma dirección en la que estaba yendo, sin siquiera mirar hacia atrás. Un discípulo iba con el Maestro; se quedó atónito y dijo: "¿Quién es ese hombre? ¿Qué es esto? Si uno vive en esta forma, entonces cualquiera puede venir y matarte. Y ni siquiera has mirado a la persona y no sabes quién es, ni por qué lo hizo".

El Maestro dijo: "Es su problema, no el mío".

* Este clásico cuento de la tradición Zen, nos puede servir de ejemplo para aquellos momentos de la vida en que nos sentimos ofendidos frente a algún comentario. Nosotros podemos elegir enfadarnos o no. Si nos enfadamos hacemos nuestro el problema, pero sino, simplemente lo mantiene el que nos trata de ofender y.... como dice el maestro zen... el problema es suyo, no mio.

Sin miedo.


Durante las guerras civiles en el Japón feudal, un ejército invasor podía barrer rápidamente con una ciudad y tomar el control. En una aldea en particular, todos huyeron momentos antes que llegara el ejército; todos excepto el maestro de Zen.

Curioso por este viejo, el general fue hasta el templo para ver por sí mismo qué clase de hombre era este maestro. Como no fuera tratado con la deferencia y sometimiento a los cuales estaba acostumbrado, el general estalló en cólera. “¡Estúpido!”, gritó mientras alcanzaba su espada, “¡no te das cuenta que estás parado ante un hombre que podría atravesarte sin cerrar un ojo!”. Pero a pesar de la amenaza, el maestro parecía inmóvil. “¿Y usted se da cuenta?”, contestó tranquilamente el maestro, “¿que está parado ante un hombre que podría ser atravesado sin cerrar un ojo?”

* Esta historia es en cierto modo un poco humorista. Trata de quitar gravedad a la vida e importancia al Ego. No se trata de que el maestro Zen este tarumba o no, sino de cómo el maestro zen influye para que el más altivo de los hombres, pueda reírse de sí mismo.

Contemplación.


Tajima no kami paseaba por su jardín una hermosa tarde de primavera. Parecía completamente absorto en la contemplación de los cerezos al sol. A algunos pasos detrás de él, un joven servidor le seguía llevando su sable. Una idea atravesó el espíritu del joven:

- A pesar de toda la habilidad de mi Maestro en el manejo del sable, en este momento sería fácil atacarle por detrás, ahora que parece tan fascinado con las flores del cerezo.

En ese preciso instante, Tajima no kami se volvió y comenzó a buscar algo alrededor de sí, como si quisiera descubrir a alguien que se hubiera escondido. Inquieto, se puso a escudriñar todos los rincones del jardín. Al no encontrar a nadie, se retiró a su habitación muy preocupado. El servidor acabó por preguntarle si se encontraba bien y si deseaba algo. Tajima respondió:

- Estoy profundamente turbado por un incidente extraño que no puedo explicarme. Gracias a mi larga práctica de las artes marciales, puedo presentir cualquier pensamiento agresivo contra mí. Justamente cuando estaba en el jardín me ha sucedido esto. Pero aparte de tí no había nadie, ni siquiera un perro. Estoy descontento conmigo mismo, ya que no puedo justificar mi percepción.

El joven servidor, después de saber esto, se acercó al Maestro y le confesó la idea que había tenido, cuando se encontraba detrás de él. Humildemente le pidió perdón.

Tajima no kami se sintió aliviado y satisfecho, y volvió al jardín.

* Se dice que está todo conectado, y en la tradición Zen, se puede llegar a cierto grado de percepción que únicamente se consigue mediante la atención, la meditación y la práctica del zen. Si es cierto o no, no lo sé. Pero todo el mundo está invitado a opinar. Yo pongo un poco de mi parte:

“El pensamiento humano, las palabras, la música, las etiquetas en los envases, influyen sobre el agua y ésta cambia a mejor absolutamente. Si el agua lo hace, nosotros que somos 70-80% agua deberíamos comportarnos igual. Debería Vd. aplicar mi teoría a su vida para mejorarla”.  Esto dijo Masaru Emoto, un artista que mostró fotos de partículas de agua que se veían afectadas por los pensamientos negativos y positivos. 

Agua Energia Positiva 

Este experimento contradice el método científico, las teorías físicas y químicas propuestas hasta ahora. Pero sucede o por lo menos, eso nos cuentan.

Prosperidad natural.


Un hombre rico le pidió a un maestro de Zen que escribiera algo que pudiera alentar la prosperidad de su familia para los años a venir. Sería algo que la familia pudiera abrigar por generaciones.

En un gran pedazo de papel, el maestro escribió, “El padre muere, el hijo muere, el nieto muere”.

El hombre rico se enojó cuando vio el trabajo del maestro. “Le pedí que anotara algo que pudiera traer felicidad y prosperidad a mi familia. ¿Por qué me da algo tan deprimente?”.

“Si su hijo muriera antes que usted”, contestó el maestro, "traería una pena insoportable a su familia. Si su nieto muriera antes que su hijo, también traería un gran dolor. Si su familia, generación tras generación, desaparece en el orden que he descrito, será el curso natural de la vida. Esta es la verdadera felicidad y prosperidad”.

* Este cuento no se refiere en concreto a una situación en especial. Se refiere a una actitud hacia la vida, un modo de vivir. Nos separamos de la vida cuando la intentamos cogerla, atraparla para disfrutarla al máximo, como si hubiera algo que coger. Hay que fluir con ella, entenderla y estar lo suficientemente atento para adaptarse al curso natural de la vida... aunque no sea lo que en principio queremos.

Meditación zen.


Una historia tibetana cuenta que un estudiante de meditación, mientras meditaba en su habitación, creía ver a una araña descendiendo en frente de él. Cada día la criatura amenazadora volvía, creciendo más y más cada vez. Tan asustado estaba estudiante, que fue donde su profesor a contarle su dilema. Le dijo que planeaba colocar un cuchillo en su regazo durante la meditación, así cuando apareciera la araña la mataría. El profesor le aconsejó en contra de este plan. En su lugar, le sugirió que trajera un pedazo de tiza a la meditación, y que cuando apareciera la araña, marcara una X en vientre de la araña. Y que luego le contara.

El estudiante volvió a su meditación. Cuando apareció la araña otra vez, se opuso al impulso de atacarla, e hizo lo qué el maestro sugirió. Cuando más tarde fue a contarle al maestro como le había ido, el profesor le dijo que se levantara su camisa y mirara su propio vientre. Ahí estaba la X.

* Este cuento es propio de la sabiduría zen. La comprensión del Ego produce su eliminación, pero para ello, uno debe deshacerse de sus puntos de apoyo, creencias e ideas preconcebidas. Muchas veces, el miedo que tenemos a las cosas, a las situaciones, a las personas, etc, se deben más bien a lo que nosotros interpretamos de ellas, a nuestros recuerdos e ideas sin conocer bien aquello que tememos. Hay personas que tienen miedo a cosas verdaderamente inofensivas, como a los pájaros, al exterior, a las alturas, etc... Cuando vemos a estas personas desde fuera, vemos que ese miedo no se relaciona con un peligro real, sino que son ideas equivocadas que para ellos son reales. Nosotros también tendremos nuestros miedos, nuestras ideas equivocadas que para nosotros son reales y por tanto debemos superarlas.

Un viejo inútil.

Pasó el tiempo y un granjero se hizo tan viejo que no ya podría trabajar los campos. Así que pasaría el día sentado en el pórtico. Su hijo, aún trabajando la granja, levantaba la vista de vez en cuando y veía a su padre sentado allí. “Ya no es útil”, pensaba el hijo para sí, “¡no hace nada!”. Un día el hijo se frustró tanto por esto, que construyó un ataúd de madera, lo arrastró hasta el pórtico, y le dijo a su padre que se metiera dentro.

Sin decir nada, el padre se metió. Después de cerrar la tapa, el hijo arrastró el ataúd al borde de la granja donde había un elevado acantilado. Mientras se acercaba a la pendiente, oyó un débil golpeteo en la tapa desde adentro del ataúd.

Lo abrió. Aún tendido allí, pacíficamente el padre mirada hacia arriba a su hijo. “Sé que usted va a lanzarme al acantilado, pero antes de que lo haga, ¿puedo sugerir algo?”, “¿Qué?” contestó el hijo, “Arrójeme desde el acantilado, si usted quiere”, dijo a padre, “pero guarde este buen ataúd de madera ya que sus hijos pudieran necesitarlo”.

* La máxima de la ética, aquella que siempre puede ayudarnos a salir de cualquier problema de moral, dice: - NO QUIERAS PARA NADIE LO QUE NO QUIERAS PARA TI. - Un mensaje que le transmite el anciano a su hijo.

El arte de la escritura.

Un maestro calígrafo estaba escribiendo algunos caracteres sobre un pedazo de papel. Uno de sus especialmente perceptivos estudiantes estaba mirándolo.

Cuando el calígrafo hubo terminado, pidió la opinión del estudiante, quién inmediatamente le dijo que no estaba muy bien. El maestro lo intentó de nuevo, sin embargo el estudiante criticó el trabajo de nuevo.

Una y otra vez, el calígrafo cuidadosamente trazaba los mismos caracteres, y cada vez el estudiante los rechazaba.

Finalmente, cuando el estudiante había desviado su atención a algo más y no estaba mirando, el maestro aprovechó la oportunidad de hacer rápidamente los caracteres.

"¡Listo! ¿Cómo está ese?", le preguntó al estudiante. El estudiante se dio vuelta a mirar. "¡ESA... es una obra maestra!" exclamó.

*En las tareas en que se necesita de nuestra habilidad, que requiere totalmente nuestra concentración, pensar en si lo estamos haciendo bien, o lo estamos haciendo mal, solo hace que no nos concentremos del todo y que por tanto, no salga todo lo bien que se puede hacer. En el arte de la escritura, cada letra es un reflejo de nosotros mismos, por eso hay que estar sereno y libre de prejuicios, para que el trazado sea sereno y libre... Para que nuestra relación con el mundo, también sea serena y libre.

El guerrero, el maestro y la taza de té.

Un famoso guerrero, va de visita a la casa de un maestro Zen. Al llegar se presenta a éste, contándole de todos los títulos y aprendizajes que ha obtenido en años de sacrificados y largos estudios.

Después de tan sesuda presentación, le explica que ha venido a verlo para que le enseñe los secretos del conocimiento Zen.

Por toda respuesta el maestro se limita a invitarlo a sentarse y ofrecerle una taza de té.

Aparentemente distraído, sin dar muestras de mayor preocupación, el maestro vierte té en la taza del guerrero, y continúa vertiendo té aún después de que la taza está llena.

Consternado, el guerrero le advierte al maestro que la taza ya está llena, y que el té se escurre por la mesa.

El maestro le responde con tranquilidad "Exactamente señor. Usted ya viene con la taza llena, ¿cómo podría usted aprender algo?

Ante la expresión incrédula del guerrero el maestro enfatizó: "A menos que su taza esté vacía, no podrá aprender nada"

* Este cuento es similar al del "Maestro Zen y la taza de té". Los prejuicios, ideas preconcebidas, opiniones erróneas hacen que muchas veces no aprendamos sobre nuevas experiencias de la vida. Sobre nuevas lecciones que nos harán crecer como persona.

Si tienes que aprender, ves dispuesto a escuchar, ver y oir, todo lo que se te presenta. No mantengas un diálogo interno contigo mismo aunque sea del tema que estas aprendiendo. Simplemente estate receptivo.

El cazador y el maestro zen.

Un estudiante de artes marciales se acercó a su profesor con una pregunta. “Quisiera mejorar mi conocimiento de las artes marciales. Además de aprender de usted, quisiera estudiar con otro profesor, para aprender otro estilo. ¿Qué piensa usted de esta idea?”.

“El cazador que persigue dos conejos”, contestó el profesor, “no atrapa ninguno”.


*La mente es muy exigente, y si le damos rienda suelta, puede ser demasiado avariciosa. ¿Cómo vamos a profundizar en algo si estamos pensando en otra cosa? Cuando hacemos algo debemos centrarnos en lo que hacemos. Muchas veces sucede que mientras vivimos una vida, queremos otra, y no es que eso sea malo de por sí, lo que pasa cuando se consigue es que vivimos ansiosos o tristes porque añoramos la que teníamos.

Vive y no pienses en vivir.