¿Por qué la garza tiene el cuello torcido?


Un día que el chacal estaba cazando vió una paloma que volaba sobre él. El chacal, gritándole le dijo : "Oye, paloma, tengo hambre. Tírame a una de tus crias".

‘No quiero que te comas a una de mis crias', dijo la paloma.

‘Entonces volaré hasta donde tí, y te comeré a tí también', contestó el chacal. Asustada la paloma, dejó caer a una de sus crias, y el chacal se escapó con ella entre sus tientes. Al día siguiente, el chacal amenazó a la paloma con el mismo destino, y otro bebé pájaro bajó a su garganta.

La mamá paloma lloraba sin consuelo hasta que pasó una garza y al verle llorando le preguntó :

‘¿Por qué lloras? '.

‘Lloro por mis pobres bebés', contestó la paloma. ‘Si yo no se los doy al chacal, él volará hasta aquí y me devorará también. '

‘Eres un pájaro tonto, ' replicó la garza. ‘¿Cómo puede volar hasta aquí si no tiene alas? No debes hacer caso de sus tontas amenazas. '

Al día siguiente, cuando volvió el chacal, la paloma se negó a darle otra de sus crias. ‘La garza me ha dicho que usted no puede volar, ' le dijo.

‘Que la garza tan entrometida, ' murmuró el chacal, ‘ya verá como me las paga por tener la lengua tan larga. '

Cuando el chacal encontró a la garza que buscaba ranas en un estanque, el chacal le dijo:

‘Con ese cuello tan lago que tienes, ¿que haces para evitar que se te rompa por la mitad cuando sopla el vient? '

‘Lo bajo un poco, ' dijo la garza, a la vez que bajaba un poco su cuello.

‘Y ¿cuándo el viento sopla más fuerte? '

‘Entonces lo bajo un poco más. ' dijo la garza, bajando un poco más su cuello.

‘Y ¿cuándo hay un gran vendaval? '

‘Entonces lo bajo aún más, ' dijo la el pájaro tonto bajando la cabeza hasta el borde del agu

Entonces, el chacal saltó sobre su cuello y sonó un crujido al rompérselo por la mitad. Y desde ese día, la garza tiene su cuello torcido.

* El chacal es un animal de naturaleza egoísta y traicionera, y en el mundo hay personas que son así, y algunas veces eso conlleva enfrentamientos. Hay que ser fuerte para no dejarse llevar por el miedo a las críticas y al rechazo de personas que pueden no apreciarnos y moverse únicamente por el propio egoísmo.

EL YOGUI EN EL CAMINO.


  Era un yogui errante que había obtenido un gran progreso interior.

Se sentó a la orilla de un camino y, de manera natural, entró en éxtasis.

Estaba en tan elevado estado de consciencia que se encontraba ausente de todo lo circundante. Poco después pasó por el lugar un ladrón y, al verlo, se dijo: “Este hombre, no me cabe duda, debe ser un ladrón que, tras haber pasado toda la noche robando, ahora se ha quedado dormido. Voy a irme a toda velocidad no vaya a ser que venga un policía a prenderle a él y también me coja a mí”. Y huyó corriendo. No mucho después, fue un borracho el que pasó por el lugar.

Iba dando tumbos y apenas podía tenerse en pie. Miró al hombre sentado al borde del camino y pensó: “Éste está realmente como una cuba. Ha bebido tanto que no puede ni moverse”.

Y, tambaleándose, se alejó. Por último, pasó un genuino buscador espiritual y, al contemplar al yogui, se sentó a su lado, se inclinó y besó sus pies.

*Decía un sabio contemporáneo que los males del hombre son causados porque no viven en el mundo, sino en su mundo. Y así como el ladrón ve a un ladrón y el borracho ve a otro borracho, únicamente uno libre de prejuicios es capaz de vez la realidad como se muestra.

Hay un dicho español que dice: piensa el ladrón que todos son de su condición.